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el castillo encantado

 

EL CASTILLO ENCANTADO DE SAN CARLOS   DEL VALLE

 

La Casilla a 25 de agosto 2021

Autor Genaro Martín Arroyo

Tal día como hoy, se me ocurrió en uno de mis paseos, cuando me

pareció

ver el embrujo de una casa en ruinas, una sombra alargada, que luego

resultó ser mi sombra que me acompañaba, y me dije a mi mismo.

¿Dónde tengo mis fantasmas?

¿Dónde están que no los veo? ¡Sin embargo, no sientes que no vas

solo!

Hablas contigo mismo, te cruzas tus pensamientos, sorteas charcos y

tiras como algún niño una piedra al rio, para ver si lleva agua, para ver

si hace ruido, !crac crac!, hasta si te paras, oirás un sapo que se esconde

entre la maleza. ¡Te paras y! salta salta salta, hasta perderlo en la vista!

Sigues el camino, seguro vendrán más sombras que bajo tu

pensamiento

se hace amigo, o enemigo, (de esto y de otras cosas más trataré en este

libro). Que para mí será el primero, de verme a mí mismo.

Si te gusta:

! ¡Gracias, con cariño lo he hecho!

¿Y tú también, persigues a tus fantasmas?

 

Dedicatoria.

 

A mi madre y sobrino que estuvieron conmigo 5 días

acompañándome en la Casilla.

A mi adorada  cuchi.

A mis hijos a los que tanto quiero

A pesar de haber sido algunas veces fantasma con ellos,

o no dedicarles suficiente tiempo. (Perdón si así ha sido)

Y a todos mis queridos fantasmas.

Y por supuesto a ti amable lector, (en caso de que algún día alguien lea

esto)

Y a mi mejor amigo (Jesús de Nazaret)

 

Preámbulo.

Los lugares descritos en esta narración son auténticos no son

imaginarios. Existen de verdad.

Están localizados en San Carlos del Valle, (Ciudad Real).

Una maravillosa zona de la Mancha, que les aconsejo si tienen tiempo

vayan a verla porque es un lugar de ensueño.

(Les aseguro que no cobro por la información)

Lo único que puede ser más o menos real, son los personajes que irán

apareciendo a lo largo del escrito

(Para mí personalmente todos son reales)

Y sin más preámbulos. Inicio el escrito, y como decía mi hija cuando era

pequeña en sus exposiciones del colegio:

“Espero que les haya gustado” (Y si no, con cariño lo hice)

Gracias

 

INICIO

 

 

LA FUENTE MÁGICA, PERSIGUIENDO A MIS FANTASMAS          

 

“Érase una vez un lugar muy, pero muy seco, donde no había nada de agua.

Los habitantes vivían muy, sin embargo, que muy tristes, y apenados, tenían que dejar sus casas porque no tenían nada que beber y se estaban muriendo de sed. Los pobres animales poco a poco iban muriendo, en fin, todo era muy desolador.

Antaño fue un paraje muy próspero, tenía grandes casas, jardines, acueductos, y la gente vivía muy contenta. Sin embargo, todo eso de pronto se esfumó. Nadie sabe ciertamente lo que había ocurrido, ni porque había pasado semejante cosa.

El Rey en su castillo lloraba la pena de ver que sus siervos estaban muriendo de hambre, y la mayor parte tenía que irse a otros parajes donde poder vivir. Por más que consejeros le decían al Rey que abandonará su castillo y se marcharía lo antes posible junto con la reina a un sitio seguro, este no quiso dejar su palacio.

—Nací en este lugar y aquí me tengo que morir

—dijo a todos los cortesanos, príncipes y demás gente del pueblo que se acercaban al palacio a despedirse de su Rey

—Majestad tiene que marcharse, poco a poco, se irán todos, y usted no puede quedarse solo, al final si no se viene.

¿De qué sirve quedarse en este castillo solo y moribundo?

—Dejadme descansar en paz, prefiero acabar mi vida en este hermoso lugar que partir a otro sitio que no conozco.

—Pero nos han manifestado que no muy lejos, detrás de las montañas, existe un paraje donde hay prados abundantes regados por hermosas cascadas de agua.

—Hagamos una cosa, vayan ustedes con la princesa y mis hermanos a ese paraje, lleven una expedición con toda la gente del reino, e instalen allí asentamientos, cuando pasen unos meses, si aún sobrevivo marcharé a ese paraje e instalaremos allí un nuevo Reino.

¿Y qué hará usted solo durante tanto tiempo?, si quiere, alguien de nuestra gente se quede con usted para que le haga compañía y así no se sentirá solo.

—No quiero que nadie sufra, váyanse todos y déjenme solo, aprovecharé el tiempo para pasear tranquilamente por mi reino, descubriré lugares que no conozco, y disfrutaré tranquilamente leyendo

La reina muy compungida de escuchar semejante alegato de su marido dijo:

—yo me quedaré contigo adorado esposo, y juntos nos iremos al nuevo reino cuando la situación mejore.         

—He dicho que deseo estar solo, y que no se hable más, insistió tanto que todos se marcharon y lo dejaron solo.

A la mañana siguiente salió la expedición abandonando entre clamores y música el castillo, en busca del lugar donde según sé expresaba el agua es abundante.

La reina, y todos los hijos del rey fueron uno a uno despidiéndose, entregando cada uno un pergamino con algunos escritos para que se entretuviera.

Las lágrimas iban corriendo por todos los rostros de todos, era tanta la pena, de abandonar el reino y el castillo por muy grande que fuera el motivo.

—No lloréis por mí, pronto nos veremos, y veréis que felices volveremos a estar., fueron las últimas palabras del rey a las personas más queridas que entre lágrimas se fueron marchando.

Pasaron muchos días desde que el Rey se quedó solo en el castillo, bueno lo acompañaba un pájaro que cada mañana se le acercaba al árbol cuando salía a darse su paseo, de buena mañana.

—Buenos días, pajarito, que haces hoy, que te admiro tan temprano.

— He salido a darme mi primer vuelo y a admirar qué tal seguía majestad.

—No me llames majestad, porque creo que he perdido mi reino.

—No señor, usted no ha perdido nada, sigue conservando su grandeza y privilegio

—Eres muy cariñoso a la vez que grande de pico.

Y los demás se fueron también.

—Ciertamente, todos se fueron cuando se quedó seco el charco de agua que llenaba el lago.

—Que pena con lo bonito que era.

—Como es posible que haya pasado., por más que me lo pregunte no logro descubrirlo-dijo el Rey.

—Me expresó un pajarito amigo, que el problema había sido que la gente empezó a beber otras cosas distintas al agua y en venganza se secó.

—Que dices no tiene sentido lo que me comentas, todos siempre hemos bebido agua en abundancia, y nunca se han secado los pozos ni los ríos ni los lagos que abundantemente regaban nuestro reino

—Yo digo lo que he escuchado.

—No será eso, sin duda, pero cómo descubrirlo si estamos solos

—Esperemos a que pasen algunos días, antes de decidir qué hago Les comenté a todos los cortesanos y a mi adorada esposa e hijos que en unos días me iría con ellos.

Entre tanto vamos a hacer algo. Pensemos en mi adorado Rey. La tarde era muy tranquila un viento fresco empezaba a recorrer las sombras del palacio, dentro todo era inmenso, grandes salones de colores, patios inmensos, escaleras de caracol, y todo vacío.

—Si quiere majestad mañana salimos de camino, lo mismo encontramos un pozo de agua.

—Que imaginación la tuya, pero por pedir que no quede ojalá encontremos un pozo de agua y todo vuelva a ser como antes.

A la mañana siguiente, se despertó nuestro Rey,

—Hoy me he levantado muy animado, espero encontrar el pozo de agua fresca.

Al rato vino el pájaro y saludando a su alteza con una suave reverencia, le dijo:

—Vayamos pues en camino

Entraron dentro de los inmensos bosques cercanos al palacio.

—Que hermoso es todo, apenas si había visitado esta zona del reino Y cerca le queda de su palacio, sin embargo, claro con lo grande que es no dudo que no le gustara salir de él.

—Siempre me preocupé de la gente cercana del reino, aunque nunca salí a ver cómo eran ni qué hacían.

¿Cómo se los imaginaba entonces?

—Me informaba cada mañana en las consultas que hacía a mi señor de las letras.

¿Señor de las letras?

—era una especie de personaje muy ilustre que con gran sabiduría me ponía al día de lo que pasaba

¿Y se lo decía por escrito o hablando?

—Siempre por escrito, por eso el nombre de señor de las letras.

—Qué bonito

—Si-me decía— por ejemplo, señoría en la casa de don miguelito, hemos encontrado una sonrisa que dice es muy feliz

—Claro como no va a serlo con ese nombre, por ejemplo, señoría hoy tiene usted que ser juez y parte, en el pleito que se juzgará entre algunos vasallos de su reino

¿Y dónde se celebraba?

—En el castillo en la habitación de las ceremonias

¿Cómo es?

—Es grande, tiene por dentro muchas mesas donde la gente se sienta, y en los estrados a una y otra parte una especie de tribuna

¿De tribuna?

—Si donde se sientan los testigos       

¿Y quién más?

—Ah eso no te lo puedo decir, es secreto.

—No, pero no te lo puedo manifestar.

—Un día en uno de los juicios, el jurado se sentó en las mesas reservadas

¿Y qué pasó?

—Pues se juzgaba a una persona que expresaba ser le gustaba la avaricia.

¿Qué es eso?, una cosa muy fea, consiste en que deseas el mal al prójimo

¿Y eso se puede juzgar?,

—Yo como Rey y juez de humanos no puedo

Solo puedo juzgar de conductas malas de las personas,

pero la avaricia, o la amistad, o el cariño o el amor, o la idolatría, o la angustia y más cosas no las puedo juzgar

—Ni creo se pueda-dijo el pájaro

—Tú lo has dicho, no se puede,

—Solo Dios, podría

—Bien dices, pero ese tema no lo puedo yo hacer

¿Y qué pasó con el avaro?

—se le condenó a que abandonara el reino

¿Por avaro?

—No porque había robado, una cosa muy peligrosa

¿Para quién?

—Para todos.

¿Y qué era?

—El agua

¿Y qué dijo? —preguntaron unos testigos:

¿Dónde está el agua que ha robado? —contestó.

-No he robado nada, el agua estaba en la fuente, y solo me acerqué a beber porque estaba sediento.

Volvieron a preguntarle:         

¿Dónde está la fuente donde usted ha bebido el agua? dijo:

—en la orilla del lago, debajo de una roca

¿Puede indicarnos dónde está la roca?

—vayan por el camino del bosque y a dos leguas de aquí la encontrarán

Una comisión de los testigos que lo juzgaban junto con el paje mayor y escribano del rey, se acercaron al lugar citado por el hombre.

A la entrada del bosque junto al árbol al lado de la fuente encontraron un monje sentado

¿Quién eres le preguntaron?

—Soy el monje que custodia la fuente del agua

¿Dónde está la fuente que no la vemos?

—Detrás de la roca, al lado del árbol

¿Podemos acercarnos a admirarla?

—pasen y la verán

La comisión se acercó a la fuente y cuando se asomaron no vieron agua

¿Cómo es posible? —dijeron al monje,

¿no dicen que es una fuente dé Agua?

¿No manifiesta usted que está aquí para custodiarla?

—Efectivamente-contestó el monje

¿Entonces dónde está la broma porque nosotros no admiramos nada?

—Sus ojos están cegados, y no limpios

¿Cómo expresa semejante cosa, acaso sabe quiénes somos?

—son los pajes, el secretario y demás personalidades del Rey

—entonces como dice semejante cosa,

¿De qué debemos estar limpios, entonces?

—De corazón

¿Usted está limpio de corazón?

—yo veo el agua porque lo estoy

¿Y quién juzga eso?,

—Solo mi Señor            

¿qué señor es ese?,

—El señor de la vida

—Que hermoso, ¿nunca habíamos escuchado semejante cosa?

¿Qué podemos hacer, para estar limpios?

“Empiecen a ver cada mañana el sonido del aire, la flor crecer, la luz encenderse, escuchar la lluvia cuando cae, no juzgar a la gente, dejar que pase el amor dentro de ustedes, ser

portadores de sonrisas y sobre todo abrazar un árbol todos los días “Abrazar un árbol”

—cada mañana deben hacerlo.

¿Y para qué sirve eso?

—Para que se comunique con ustedes los señores de las raíces, y las hojas, que tienen sabiduría y experiencia

¿Y mucho olor?,

—les aseguro que eso es importante, Juzguen y vean la cadena de la vida, se comunica entre hombres y seres de la naturaleza, que todos son vida.

—Hagamos eso, a partir de mañana cuando nos levantemos cogeremos los árboles y los abrazaremos

—Estupendo, vayan con cuidado y dentro de unos días, vuelvan a este lugar y descubrirán sí lo han hecho el agua de la fuente.

De camino a casa, iban hablando unos con otros,

¿Cómo es posible semejante bobada ahora resulta que tenemos que abrazar árboles para que admiremos el agua de la fuente?

—Yo no me lo creo.

—Bueno el que no quiera hacerlo que se quede en el castillo, que yo personalmente se lo comunicaré como secretario del rey a su majestad

Y así fue, entrando en el castillo se acercó a la sala de tronos, y haciendo una inmensa reverencia le comento cuanto había sucedido al Rey. Este quedó atónito al escuchar semejante cosa, y dijo iré con vosotros a la mañana siguiente, y no digáis al monje que soy el Rey.

A la mañana siguiente salió el séquito del palacio, y cuando se acercaron al árbol de la fuente de la piedra, sentado estaba el monje.

—Buenos días-dijeron

—Buenos días, tengan ustedes.

¿Cuántos abrazos han dado a los árboles?

—Toda la mañana desde que salimos hemos ido por el camino abrazando los       

árboles y ayer igualmente cuando partimos

El monje observó que uno de los que iban con ellos, no estaba el día anterior y extrañado le pregunto:

¿Y usted quién es?

El Rey se quedó pensativo no sabía qué contestar.

—Soy un humilde servidor del rey que me ha encargado encarecidamente que acompañara al resto de la comitiva para ver si veía el agua de la fuente mágica

¿Quién le manifestó a usted que fuera mágica?

—Nosotros, se lo comentamos

—Ha abrazado algún árbol

—En realidad abrazar solo a uno, que encontré en el camino al salir del castillo

¿Y por qué solo uno-manifestó el monje?

—no tuve tiempo de abrazar a más árboles, pensé que como la comitiva iba abrazando a cada uno que se encontraba sería suficiente para cumplir que abrazar a uno que era pequeñito y me pareció necesitado

—Bien manifestado caballero.

—No soy un servidor más del Rey

—Majestad pase usted el primero a la fuente

El rey se quedó sorprendido de que lo hubiera reconocido

—Gracias entraré a ver si veo el agua

Entrando en la fuente, se acercó y debajo del pozo se vio reflejado

-cómo es posible me veo reflejado en el agua

—Sus deseos son órdenes majestad, usted ha visto el agua que brota dentro del pozo, los demás servidores suyos por mentirosos no verán nada, se lo aseguro,

—Veamos le dijo el Rey-sé fueron todos acercando a la fuente

Uno decía:

—no veo más que unas pequeñas gotas al fondo

—Otro mucho barro y nada de agua

—Otro veo un árbol mustio dentro, pero sin agua

Y así sucesivamente todos los que iban entrando decían estas o semejantes cosas, pero nadie excepto el rey vio dentro de la fuente mágica agua

Y todos salieron descontentos y enfadados   

-Eres un tramposo exclamaban como después de abrazar a todos los árboles como nos dijisteis no vemos agua

El monje le contesto:

—No basta abrazar por cumplir, sino abrazar con amor

¿Cómo se puede dar un abrazo de amor a un árbol, semejante?

¿Tontería?

—Vamos que nos sentimos engañados con semejante tontería, Rey que había visto lo que pasaba, dijo:

—El monje tiene razón

¿Usted majestad ha visto agua le preguntaron?

Este no quiso revelar el secreto y discretamente se calló y no dijo nada

Se despidieron de la comitiva, el monje saludo afectuosamente al Rey y le dijo:

—Vuelva cuando quiera que seguro encontrara agua

—Agua, si claro de bromistas ahora iremos festejando con ¡Abrazos!

—Partamos pues al castillo-dijo su majestad

De camino hacia el reino, la fuente mágica enfadada por considerar una burla lo sucedido, fue secando todos los pozos del camino hasta llegar al reino, y de esta forma en poco más de una semana, todos quedaron vacíos, salvo uno el del camino de la fuente mágica.

—Vuelva cuando quiera majestad-volvió a decir el monje:

—Así haré .Y por esta razón pensando en esta historia, el rey se quedó en el palacio esperando que todos se marcharan y partir a la fuente mágica en busca del agua y del perdón de la fuente

¿Lo conseguiría? …

Se lo contaremos en el próximo episodio del camino de la fuente mágica

 

 

PERSIGUIENDO A MIS FANTASMAS. EL CASTILLO ENCANTADO     

la Estela de la noche.

 

La Casilla a 25 de agosto 2021 Autor Genaro Martín Arroyo

Tal día como hoy, se me ocurrió en uno de mis paseos, cuando me pareció ver el embrujo de una casa en ruinas, una sombra alargada, que luego resultó ser mi sombra que me acompañaba, y me dije a mi mismo.

 

¿Dónde tengo mis fantasmas?

¿Dónde están que no los admiro?

Sin embargo, no sientes que no vas solo. Hablas contigo mismo, te cruzas tus pensamientos, sorteas charcos y tiras como algún niño una piedra al río, para admirar si lleva agua, para contemplar si hace ruido, ! Crac!, hasta si te paras, oirás un sapo que se esconde entre la maleza. Te paras y salta, hasta perderlo en la admirada.

Sigues el camino, seguro vendrán más sombras que bajo tu pensamiento se hace amigo, o enemigo, (de esto y de otras cosas más trataré en este libro).

Que para mí será el primero, de verme a mí mismo. Si te gusta: Gracias, con cariño lo he hecho

¿Y tú también, persigues a tus fantasmas?

 Dedicatoria.

A mi madre y sobrino que estuvieron conmigo cinco días acompañándome en la Casilla.

A mi adorada Cuchi.

A mis hijos a los que tanto quiero. A pesar de haber sido algunas veces fantasma con ellos, o no dedicarles suficiente tiempo. (Perdón si así ha sido)

Y a todos mis queridos fantasmas.

Y por supuesto, a ti amable lector, (en caso de que algún día alguien lea esto) Y a mi mejor amigo (Jesús de Nazaret)

 

Preámbulo.

 

Los lugares descritos en esta narración son auténticos no son imaginarios. Existen de verdad.

 

Están localizados en San Carlos del Valle, (Ciudad Real).

Una maravillosa zona de la Mancha, que les aconsejo si tienen tiempo

Vayan a verla porque es un paraje de ensueño. (Les aseguro que no cobro por la información)

Lo único que puede ser más o menos real, son los personajes que irán apareciendo a lo largo del escrito

(Para mí personalmente todos son reales)

Y sin más preámbulos. Inicio el escrito, y como decía mi hija cuando era pequeña       

en sus exposiciones del colegio:

 

“Espero que les haya gustado” (Y si no, con cariño lo hice)

 

Gracias

 

“Cerca de la casilla, hay un terreno, donde el río Azuer pasa.

Dicen que hace años era un molino de viento, que el aire se lo llevó Ahora queda solo la tierra, la arena y la sombra.

Pero detrás pasa el camino, que me conduce a mi destino.

“Persigo a mis fantasmas, las sombras que llevo dentro mis más preciados sentimientos mis grandezas y derrotas lo que quiero y no puedo.

Mis tormentos e ilusiones, todo florece dentro

El sueño entretiene mi pensamiento y de puro sentimiento lo llevo dentro.

No pesan los recuerdos si no, no sacarlos fuera mantener en secreto lo que llevo dentro no es una buena receta.

Adelante cabalga de nuevo hasta donde lleve llegue que el camino empieza ahora donde persigo a mis fantasmas”

 

Inicio del relato, primera parte, el niño y la sombra, y la aparición del hombre del sombrero y del camión viejo.

 

“Érase una vez, que se era, un pequeño niño, que andaba solitario en la vida. No tenía más compañía que su adorada sombra, la cual le acompañaba de noche y de día”.

Hablaba mucho con ella, cuando salía de paseo, y siempre la sombra le entretenía. Le contaba historias, de ayer, y mucho le gustaba escucharla, tal es el punto que caminaba y caminaba, y nunca se cansaba.

—Cuando hacía frío se cobijaba con ella, pues le daba mucho calorcito, y le decía— Querida sombra hoy vamos a caminar menos, porque hace mucho frío, y te puedes resfriar

La sombra le contestaba.

¿No serás tú quien se resfríe?

¡—Yo no tengo nunca frío, ni en verano paso calor, porque me escondo dentro del suelo y salgo a pasear contigo, pero nunca me enfrió, ni me resfrió.!! ACHIS ACHÍS!! estornudo nuestro querido niño.

—Ya ves si te lo decía yo, que hoy no quería salir a pasear.

—Vale —contestó la sombra.

-Vámonos por el camino de vuelta, y así no pasarás frío, que eres un poquito quejicas

-Ya lo sé, que soy demasiado refunfuñón, para lo pequeño que soy. Vámonos pues a casa, y prepararemos un magnífico desayuno, de galletas y rica miel,

Un vasito de leche, y nos sentaremos a jugar si quieres al parchís.

-me parece una magnífica idea-. Y así de esta manera dieron la vuelta por el camino y llegaron a la casa. La casa era muy coqueta, no era grande, más bien pequeña,

tenía tres habitaciones.             

 

En la primera que estaba a la entrada, había una gran chimenea, preparada para calentarse en invierno, allí tenía puestos los troncos de madera bajo un pequeño baúl, donde amontonaba los troncos de madera, que traía del bosque.

Otras veces, venía un camión muy viejo, con el conductor que le traía algo de troncos de madera, para que tuviera durante todo el invierno. El conductor del camión, cuando entraba en la casa, le gustaba conversar mucho con nuestro pequeño niño, le contaba aventuras de su larga vida, pues ya tenía muchos, muchos años. Tenía un semblante muy gracioso, una barba blanca, y las orejas soplonas, una gran narizota, que le cubría la cara, y unas cejas, que parecían arcoíris.

Las manos las tenía muy grandes. Cogía los troncos de madera con una sola mano y con dos viajes llenaba todo el baúl de madera.

—Qué grande tienes las manos, le decía siempre el niño, y él se reía mucho. Si, siempre las he tenido muy grandes, y la verdad es que me viene muy bien, porque no me esfuerzo mucho cuando tengo que coger cosas, lo único que, al ser tan grandes, son muy incómodas cuando me pica la narizota, o quiero coger algunas cosas que son muy delicadas. Bueno seguían hablando y hablando durante mucho tiempo, después de todo el hombre del camión como yo le llamaba iba no muchas veces por la casa tal vez cuatro o cinco veces al año. A veces, cuando se encontraba el hombre del camión en la casa. La sombra que era muy juguetona, se escondía detrás de la chimenea, y desde allí le gustaba observar al hombre, (manifestaría sé que lo entretenía)., como hablaba, los gestos que con sus grandes manos hacía, y sobre todo le gustaba cuando se ponía el enorme sombrero que le cubría la cabeza. Era tan grande que parecían aspas de molinos, como muy exageradamente le decía la sombra al niño cuando se encontraban solos.

¿Has visto el sombrero en su cabeza?

—Le cubre no solo la cabeza, además como es tan grande parece un árbol que camina desde lejos-contestaba el niño a la sombra.

—Sí que eres exagerado

—no fijéis y ya observarás la próxima vez que venga, y si no te lo crees me pondré justo detrás de él, y observarás como la sombra de su cabeza y el sombrero me cubrirán totalmente, que parecerá que somos no una sombra sino todo el campo lleno.

Se reía el niño ante tanta tontería que la sombra le manifestaba. El hombre del sombrero o el hombre del camión, después de un largo rato de estar en casa después de haberle llevado la leña para todo el invierno, despidió de nuestro querido niño.

La verdad, he estado muy a gusto contigo, hemos tomado unos dulces muy buenos, con leche calentita, y la copita de anís que me has ofrecido    me     quitara     el frío que ya empieza a hacer.

—Si claro, por eso te la he preparado, porque así el frío será menos. Se rieron los dos, y se despidieron probablemente hasta la primavera, en que volvería.

—Ten mucho cuidado, que los caminos empiezan a estar con el frío helado, y puedes resbalar, no te preocupes le contestó, que ya uno tiene su experiencia, de caminar por estos caminos helados en esta época del año.

—De todos modos, gracias por tu compañía y por tu agradable conversación.

Los dos se volvieron a despedir, se subieron al camión, que le costaba un poco arrancar. Era viejo como el hombre del sombrero, diríase que mil              batallas había

pasado, siempre lleno de leña, que traía del monte que estaba         no          muy       lejos      de    la casa. Era un camión no muy grande, pero representaba ser más grande de lo que era, por dentro todo parecía chatarra, pues iba dejando las cosas que cogía por el camino, y apenas el hombre del sombrero se molestaba en limpiarlo.

Sus ruedas eran grandes, muy grandes, y un poco agrietadas.

—Espero que algún día vayas pensando en cambiarme las ruedas, que son mis zapatos, y ya van necesitando cambio

— Tú solo piensas en tus pies, y no te preocupes de mí, cómo me canse, verás como te dejó algún día tirado en los caminos, y verás como ya te acordarás de mí, pensaba el camión algo enfadado con el hombre del sombrero.

La verdad es que siempre reflexionaba lo mismo, cada vez que salía de la casa de nuestro querido niño, sin embargo, luego cuando pasaba por los caminos, se entretenía mirando el paisaje, que le gustaba mucho y sé le pasaba el enfado, después de todo, es mi única compañía, y si no fuera por el seguro estaría tirado en cualquier camino, o sitio donde van a parar todas las cosas viejas, que la gente no quiere, y entonces no tendría ilusión por seguir y seguir caminando. De esta forma el hombre del sombrero y su viejo camión se despidieron hasta la primavera, mientras la sombra detrás del niño también se despedía de nuestros queridos amigos. Aunque claro no la admiraban, porque solo nuestro querido niño era el único que podía verla.

 

Moraleja:

Tal vez porque no era su sombra, sino una sombra que el niño en su imaginación tenía.

Y colorín colorado esta primera parte del cuento se ha acabado.

 

Segunda entrega, el camino del río, la piedra y el árbol viejo

 

“A la mañana siguiente, se despertó como de costumbre el niño pequeño, bien temprano, abrió un ojo, se retorció en la cama virando a la derecha como si fuera un barco a la deriva, pensaba mientras se asomaba a la ventana de su cuarto, en un amigo que tuvo hacía mucho tiempo, años atrás, cuando aún era joven, se reía por dentro, pues en aquel entonces no tendría más de 10 u once años, y ahora tendría poco más de 14 o 15.

— Vaya cómo pasa el tiempo, ya me voy haciendo mayor, y sigo aquí encerrado sin ver mundo —se decía sí mismo.

Se acordó de aquel amigo que tuvo por entonces, poco antes de venir al lugar donde vive ahora. Miraba con nostalgia detrás de la ventana, mientras sonaba, fuertemente el sonido del viento, que, por aquella época del año, bien entrado el otoño, se hacía cada vez más fuerte.

La casa no era muy grande, pero tenía lo suficiente para vivir cómodamente después de todo; no viene nada más que el viejo del sombrero, su camión, y alguna vez que otra algún vecino que le gusta hablar conmigo. Es una aldea muy solitaria, y de una casa a otra hay bastante distancia.

El sonido del viento parecía traer malos presagios, y seguía tan fuerte probablemente no podría salir en todo el día. Nuestro pequeño amigo, vivía tranquilamente desde hace varios años en aquel paraje.

Recuerdo cuando vine, hace unos 5 años.

Se puso a pensar mientras tomaba el desayuno que se había preparado, unas buenas tostadas que le gustaba poner en el fuego durante algunos minutos, bien crujientes., luego le ponía un poco de aceite y tomate. Se calentaba en un vaso de leche bien calentita, le gustaba casi quemarse la lengua, y daba muchas vueltas a la cuchara porque no soportaba la nata que saliera cuando se ponía la leche.

—No soporto la nata, me dan ganas de vomitar, cuando descubro algún trocito, pero me encanta la leche que esté bien calentita. Le gustaba ponerse el vaso entre las manos, cuando terminaba de comerse las tostadas, es uno de los mejores momentos del día, se decía así mismo.

—Hoy parece que toca quedarse en casa, de pronto —dijo la voz de la sombra, que se asomó detrás de la cortina, de la habitación.

—Sí eso parece, el tiempo anda un poco raro, de pronto hace un luminoso día, y luego en un momento se cubren unos nubarrones.

—Son los vientos que vienen del norte, son los peores, porque dan muy fuerte, y no podemos salir de casa-

¿Qué tal has pasado la noche? – le dijo la sombra.

—Yo he dormido bien, casi diría que demasiado bien, anoche me acosté bastante cansado, y al principio creía que no me dormiría, pero al final cuando me di la vuelta hacia la derecha y junte las manos, como siempre me quede dormido y sabes he tenido un sueño que me ha dejado muy pensativo

La sombra se acercó al niño, y se sentó cerca de él, a su lado.

—Yo también he tenido un sueño un tanto raro. Soñé que iba por el río, andando contigo, estaba todo muy tranquilo, era muy temprano, apenas hacía un rato que había amanecido, pero hacía una mañana muy agradable, de esas mañanas que gusta mucho pasear.

Íbamos los dos andando, tranquilamente, y yo te pregunté si querías que nos acercáramos al río. Ahora en esta época del año, si nos acercamos mucho, tal vez podré ver salmones gigantes que suben dando saltos y chapurreando por el río.

Tú me manifestaste:—no, no es posible que haya salmones, en esta época del año solo podremos sentir alguna que otra trucha rezagada, que se dirige hacia lo alto del río, en busca de lugares más tranquilos y de aguas más cálidas. Empieza a hacer frío, y el agua del río, se volverá dentro de poco tan fría que ya verás como tenemos que cruzar en nada.

” con nuestro trineo mágico”.

—Ya estamos como siempre, como todos los años, discutiendo entre truchas y salmones, entre aguas frías y cálidas y sobre nuestro trineo mágico, me contestó la Sombra:

—Seguimos caminando y caminando.

Ya estábamos bastante alejados de la casa, y me dijiste:

— sombra, vamos a sentarnos un rato, que yo estoy cansado de andar, y tenemos aún mucho camino de vuelta a casa— Vale le contestó la sombra, no sin antes chismear entre dientes, porque no quería pararse a descansar.

Después de todo una sombra es una sombra. No camina como los humanos, aunque lo parezca, Más bien anda como el viento, que la lleva, aunque esta sombra parecía más asemejarse a un humano.

 

—Llevo tanto tiempo con el niño pequeño, que casi un humano me he convertido,

si no fuera porque no necesito vestirme, y comer, todo lo demás que hago es lo mismo que mi amigo el humano Esto parecía contrariarlo un poco, pues, aunque en general todos los humanos que había conocido hasta ahora, incluido el hombre del sombrero, les caían muy bien.

La sombra vio al niño que se había apoyado a un árbol, y se quedó dormido. Entonces se dijo a sí misma.

—Vaya mi amigo se duerme, lo dejaré que descanse un rato, y yo mientras tanto me daré una vuelta por los alrededores, me fijaré bien en el árbol donde se ha quedado dormido, para no despistarme y perderme, entre tantas sombras de los árboles.

Aquel comentario que hizo, sin duda le hizo mucha gracia;

—Vaya a perderme entre las sombras de los árboles.

¿Pero tendrán sombra también los árboles?

Eso hizo que cuando iba caminando se fuera alejando cada vez más del árbol donde se encontraba nuestro pequeño niño, y la sombra a lo suyo. Por aquel entonces, se topó en el camino con una enorme piedra.

— que piedra más rara y torpe admiro, me ha hecho que me pare y que me dé un golpe con ella Entonces cogió a la piedra y la apartó bruscamente del camino, apoyando a un árbol viejo que estaba tranquilamente descansando.

El árbol viejo, cuando la piedra se puso encima de él, le dijo a la sombra.

¿Por qué            has         puesto la piedra apoyada encima demí?

¿No tienes otro sitio donde pasar que ponerla encima, pareces una sombra tonta? La piedra que estaba apoyada en el Árbol viejo se enfadó con la sombra y con el árbol viejo.

—parece que estamos entre filósofos.

Uno de pronto me aparta del camino, dándome un golpe en mis posaderas, y manifestando que le molestó donde me encuentro, y el árbol tonto y viejo que porque me apoyo en él.

—tengamos la fiesta en paz los tres, – manifestó el árbol viejo.

—Todo es cuestión de que volvamos cada uno a nuestro sitio, y sigamos como estamos.

El Árbol viejo que tenía bastantes estrías del paso de los años, tenía, sin embargo, unas raíces muy pequeñitas.

—Si lamentablemente el paso de los años me ha achicado mis raíces, y apenas puedo coger agua del suelo, además cada vez mis hojas se caen antes, y ahora cuando llega la época del viento, se van perdiendo, y me va dejando seco

—No te preocupes le dijo la sombra al árbol, si quieres me acerco al río, y te traigo un poquito de agua fresquita, te la pongo en las raíces para que aguantes hasta la época de lluvia.

-sería fabuloso que lo hicieras. La piedra que estaba apoyada al árbol, de pronto pareció dar un salto.

—Yo puedo ayudaros también si queréis. Puedo acercarme a las otras piedras del camino, y hacer un gran tobogán, que llegue al río, y desde allí, la sombra que llame a las sombras de los árboles que hay desde aquí al río, y que soplen tan fuerte que el  agua llegue hasta aquí.

—Qué ocurrencia-pensó el árbol Viejo.

Sin embargo, no parecía del desagrado ni del árbol viejo, ni de la sombra, y cada

uno de ellos se puso en camino. El árbol viejo miraba como la piedra llamaba a las otras piedras del camino, que se juntaban como algo milagroso unas con otras.

Hasta perderse detrás del monte que asoma al acantilado que bajaba hacia el río. La sombra se fue volando tan lejos llamando a las sombras de los árboles y les decía:

— sombras de los árboles, no os conozco, pero sé que estáis ahí.

—Quiero que vengas conmigo hasta el río, y que desde allí me ayudéis a “” soplar bien fuerte “”””.

Para traer a través de las piedras agua para llevarla hasta el árbol viejo Las sombras de los árboles iban creciendo, cada vez serán más y más.

Cuando llegaron al río, ya estaba el camino hecho, las piedras se habían juntado tanto que parecía: un” acueducto mágico”, lo que se había producido.

—Vamos, vamos a juntarnos todas y soplar fuerte para que el agua del río vaya atravesando las piedras. Empezaron a soplar tan fuerte, que un pequeño huracán se formó, y fue tan rápido el agua que en apenas un momento subió por el acantilado y bajó por la colina hasta llegar al árbol viejo.

Cuando vio el agua que venía se asustó el árbol.

Pensaba que ahora me voy a ahogar, y mis raíces no podrán soportar tanta agua.

—No te preocupes – le dijo la piedra.

Conforme se aproxime el agua pondremos unas piedras encima de otra para evitar que te ahogues, y te cubra el agua. Y así lo hicieron las piedras formaron un muro, y evitaron que el árbol viejo se ahogara

El agua empezó a caer lentamente entre los muros de piedra y se formó una pequeña balsa de agua.

Las hojas del árbol empezaron a crecer, y las raíces se hicieron muy grandes.

—Que hermoso me encuentro ahora – manifestó el árbol, a las piedras que se encontraban alrededor de él.

—Ahora seré la envidia de los demás árboles

La sombra que se había alejado bastante, veía a lo lejos al árbol viejo, que parecía feliz con su nuevo aspecto, mientras las sombras de los árboles se fueron despidiendo las unas de las otras.

La piedra del camino se apartó del árbol y se fue a su antiguo destino, mientras las demás piedras se fueron apartando las unas de las otras.

—Amigas hemos hecho algo bueno esta mañana con el árbol viejo, le hemos regado de tanta agua fresca del río que hasta un mocetón parece ahora

Todas estuvieron felices, hacía mucho que andan solitarias perdidas por el monte, sin cumplir ninguna misión, más que sentirse tristemente abandonadas a su suerte. Cuando terminó todo, la sombra se acordó de su amigo, y le dijo:

—voy corriendo a buscarlo ya se habrá despertado seguro y andará preocupado buscándome

La sombra observó a su amigo que se encontraba dando vueltas, perdido entre los árboles cercano al lugar donde se quedó dormido.

Lo llamó y cuando lo observó le dio mucha alegría.

—Por fin has venido le dijo su amigo

¿Dónde has estado? – le dijo muy preocupado

—La sombra le dijo:

— No te preocupes, me ha ocurrido una aventura formidable          

 

—Si quieres te la cuento por el camino de vuelta a casa

—Cuenta ¿Qué te ha pasado?

Y de esa forma la sombra y el niño pequeño, se fueron andando por el camino hasta llegar a casa.

Cuando llegaron a la casa prepararon una buena cena, encendieron una buena leña, y comieron tranquilamente, mientras la sombra le iba contando al niño su amigo, todo lo que le había ocurrido.

El niño se quedó sorprendido de la belleza del relato que le contaba la sombra, de la solidaridad entre las piedras, de la ayuda de las sombras de los árboles.

“Y sobre todo de haber ayudado al árbol viejo”

—Que bien. La vida da esas cosas, que nos enseñan tanto

¿Será un sueño que habré tenido, o realmente habrá ocurrido? Mientras tanto, la sombra se marchó tranquilamente. Ya era muy tarde. Y aunque era sombra y no un humano, había que descansar un poco.

¿Qué aventura nos traerá el día de mañana?

“Eso trae el viento cuando da tan fuerte, que no se puede salir a la calle. Entonces la imaginación sustituye a la realidad”.

—Pero qué bonito

Hasta mañana. — le dijo la sombra al amigo

—Hasta mañana

Mientras tanto, la noche caía despacio, muy despacio, lentamente, y el viento se calmó.

Fin del segundo relato de Persiguiendo a mis Fantasmas Moraleja.

Puede ser que la imaginación sustituye a la realidad, y otras cosas que al comienzo dije.

Tú pon el resto.

 

Inicio de la tercera entrega persiguiendo a mis Fantasmas trabajo en el tejado, diálogo entre el niño y la sombra, y comienzo de la aventura con el cántaro de agua.

 

—Buenos días

¿Qué tal amanecemos hoy perezoso, no paras de reconocerte en la cama, y ya el día está terminando?

-Que exagerado que eres, solo me he quedado un poco más de lo normal durmiendo, pero ahora nos ponemos las pilas y empezamos la faena

¿Qué tenemos que hacer hoy? – le dijo el niño a la sombra

—Recuerda que tenemos que ver el tejado, empieza la época de lluvia, y hay algunas rajas, que debemos tapar

El año pasado no las tapamos cuando debíamos, y ya ves los problemas que tuvimos,

¿Te acuerdas?

—Claro que si, como poder olvidarlo

—Estuvimos un día que por poco nos ahogamos. Cuando cayó aquel horrible relámpago

—No me lo recuerdes contestó la sombra, fue tan grande, que iluminó toda la casa

—Parecía la noche el día lo más horrible fue que no parecía sombra         

 

—Claro te convertiste por un momento en humano

—Bueno no fue para tanto

¿Cómo que no, aún recuerdo los gritos que dabas?

¡!! Oh!!

Solo te hubiera bastado ponerte una bata blanca de las que tengo en el baúl y te hubieras convertido en el fantasma de mis sueños.

—Que exagerado te pones algunas veces— le contestó la sombra.

— Como sigas en ese plan, te prometo que algún día por la noche, me pondré la bata y pasearé por la casa: gritando

—Soy el fantasma que te persigue

—Soy el fantasma que te persigue

Y así estuvo durante un buen rato la sombra

—Vale, mi querido sombra fantasma, ya va siendo hora de que tomemos algo de comida

¿Qué te apetece? – le dijo el niño a la sombra

—Ya sabes que me alimento del aire fresco cuando viene, o de calorcito en el verano, con solo respirar fuerte constante varias veces me reconforta.

— Que suerte la tuya. Eres vago hasta para eso, yo por el contrario necesito, al menos comer tres veces al día

—Los humanos sois muy extraños, porque necesitas tantas veces comer, si solo con hacerlo una vez por la mañana, sería suficiente

—Nosotros gastamos muchas energías durante el día, y por eso necesitamos comer al menos tres veces

—Bueno, le contestó la sombra, y yo he visto algunos humanos que están todo el día dale que dale, y además comen cosas muy extrañas, por ejemplo, el hombre del sombrero

—Ya lo sé, cada vez que viene le tengo que preparar una buena ración de carne, y bastante vino que preparó, y nunca se conforma hasta que se toma sus copitas de anís, entonces la narizota se le pone roja, y ya sé que anda bastante contento

—Bueno al menos yo no tomo nada de vino ni anís, aunque si empieza luego a hacer bastante frío, dicen que una copita por la mañana calma mucho el frío y te pone hecho un “Toro Miura”.

—Ya lo que faltaba, que tú también te pusieras piripi, por las mañanas, para que tuviera que estar pendiente de ti todos los días.

—No te preocupes, solo será algún día que otro, cuando haga mucho frío

—Dicen que, en las aldeas del norte, es costumbre tomar sobre todo los hombres una o varias copas antes de salir al campo, a trabajar, hace tanto frío, que les apacigua mucho

—Si ya lo sé, pero yo salgo y nadie me dice que me tome una copita de anís

— Claro es lo que a ti te faltaba, tener una sombra borrachuza

—Bueno no me tientes que todavía lo liamos y nos ponemos a bailar. Mientras seguían con estas y parecidas conversaciones que como se puede ver son muy instructivas, el tiempo iba pasando, y nuestros queridos amigos después de un buen rato, se pusieron a mirar el tejado.

—Ves ya te decía yo— que los tejados andaban bastante mal, tendremos que repasarlos despacio

—Tendremos que acercarnos al río a coger unos cántaros de agua fresca, y después      

 

nos acercaremos al monte a coger tierra para amasar., cuando lo dejemos todo preparado lo pondremos en la entrada para que se caliente un poco.

— Hoy parece que va a hacer calorcito y eso ayudará mucho a nuestro trabajo

—Vale pongámonos en camino, el tiempo pasa rápido y antes de que vengan los nubarrones del norte, ¡tenemos que tener preparado nuestro tejado.

 

Inicio de la cuarta entrega. Persiguiendo a mis Fantasmas Continuación de la anterior aventura del cántaro de agua, en la que aparece el personaje de los dos pájaros Cartín, y Tero,

¿o uno solo?

 

Bueno lo iremos descubriendo, en el relato. Primera aventura, presentación y ayuda en la reparación del tejado.

Segunda aventura, aparición del árbol mágico y del siniestro viento huracanado. Que se cree superior a los demás.

“A lo lejos, pasando por el camino, mientras se acercaban al río, iban volando dos pájaros uno se llama Carpín, y el otro Tero. Carpín, y Tero eran dos pájaros muy trabajadores y les gustaba mucho trabajar en la madera de los árboles, cuando vieron desde el cielo al niño, le preguntaron.

¿Qué haces por el camino solo? El niño contesto:

-no estoy solo voy con mi amiga. Carpin, miró de reojo a Tero, y este al ver la respuesta del niño— dijo:

—ah sí, bueno debe ser que desde el cielo no veo sombra, me acercaré a la tierra, al lado tuyo, para ver qué veo.

El niño entonces muy dicharachero, se enfadó con el horrible pájaro del cielo, y le dijo:

—como que voy solo, si con mi sombra voy. Creo que necesitas unas buenas gafas Carpin se acercó al niño y le dijo:

—nosotros observamos muy bien, siempre estamos volando por el cielo a gran altura, o nos subimos a la copa de los árboles, y desde allí hacemos muchos agujeros, es nuestro trabajo.

¿Por qué nos dices que vas con una sombra, si no observamos más que un niño solitario con un cántaro en la mano, yendo al río?

—Claro le contestó el niño. Voy con una sombra, lo que pasa es que no la podéis ver

—Solo yo la veo, pero es verdad lo que os digo.

Los dos pájaros pensaron que el niño solitario estaba un poco mal de la cabeza, y no quisieron enfadarlo, tan poco tenía en definitiva tan importancia, si iba o no acompañado.

¿Dónde manifiestas que vas, le preguntaron?

—Voy con un cántaro al río a por agua, para llenarla y llevarla luego a mi casa. Quiero hacer una buena masa con tierra de mi jardín, y luego la pondré al sol, para que se vaya poniendo dura.

¿Ah y para qué necesitas poner la masa dura en tu casa— le preguntaron?

—Pues queremos la sombra y yo, bueno ya que no me creéis, quiero ponerla en el tejado, para tapar los huecos que hay.

Empieza dentro de poco la temporada de la lluvia, y si no lo hacemos, se mojará toda la casa

—Lo que pasa es que vas a tardar mucho tiempo, le contestaron los dos pájaros carpinteros

—Si ya lo sabemos, le contestó el niño, mirando de reojo a la sombra que se partía de risa, con tanto cambio de yo a ustedes. (mientras tanto la sombra no paraba de saltar y saltar, poniéndose delante de los dos pájaros). Cogía de vez en cuando una ramita de un árbol, y se la ponía delante de los ojos y del pico de los dos tontos pájaros, los cuales, revoloteando por las ramas, que le ponían pensaban, horriblemente que algo les estaba sucediendo, pero no sabían que podía ser).

—Si ya sé que es un poco rollo, siguió diciendo el niño a los dos pájaros, sin embargo, que puedo hacer si no.

Si tuviera una tubería, podría llevar el agua desde el río hasta mi   casa.

¿Dónde encontrar algo que   pueda   servirme?   Los   dos   pájaros   se ofrecieron a ayudar al pobre niño que seguía andando por el camino ya estaba cerca del río. Cuando llego al río, la sombra comenzó a sacar agua del río, y ponerla en el cántaro. Cuando los dos pájaros vieron que velocidad se llenaba el cántaro, empezaron a murmurar entre ellos.

¿Cómo es posible que el cántaro se llene tan rápido, si apenas el niño coge agua del río?

El niño que contemplaba como los dos pájaros murmuraban entre ellos, asombrado, les pregunto: ¿por qué murmuráis? Ellos le contestaron sorprendidos sobre

¿Cómo era posible que se llenara tan rápido el cántaro de agua? —les dijo:

—es mi sombra que me ayuda y tiene una gran fuerza, por eso   el   agua   la llevaré pronto a   mi casa. En un pispas, se fue devuelta para la casa con el cántaro y de la misma manera dio la vuelta y volvió a llenarse el cántaro de agua, así así una y otra vez, mientras la sombra corría y corría, con el cántaro. Y los dos pájaros desde el cielo, veían un cántaro que se movía solo.

—Que    nos    está    pasando—    se    decían     uno     a otro.

¿No es posible que el cántaro se llena solo, y se vaya camino de la casa?

El niño se partía de risa cuando admiraba a los dos pájaros atolondrados. Y se burlaba de ellos, veis como no me creéis, cuando os manifesté lo de la sombra.

Al final de tantas y tantas vueltas, los dos pájaros tuvieron que reconocer que el niño tenía razón, y ellos se habían comportado mal con él al no pensarlos.

—No os preocupéis. Yo también veo un solo pájaro cuando miro al cielo en vez de dos, y tampoco os he creído, le contestó el niño-

¿Cómo es posible? – (Se enfadaron los dos Carpín y Tero).

—Somos dos pájaros y no solo uno como tú manifiestas Entonces ¿por qué os llamáis Carpín y Tero, cuando un solo   pájaro se puede   llamar carpintero? (La sombra se partía de risa cuando escuchaba los comentarios irónicos del niño). Nunca supuso que tuviera tanto ingenio.

-queríamos ser agradables contigo, y ya admiramos que eres un bocazas, nosotros hemos aceptado nuestro engaño, considerando que no había tal sombra, y tú nos devuelves el comentario con el dichoso nombrecito.

Como ya había terminado todo el trabajo que se proponen el niño y la sombra, decidieron descansar un rato, antes de ponerse manos a la obra con el tejado.

 

Cuando termino de descansar un rato, le dijo el niño a Carpin y Tero

¿Queréis            ayudarnos         a             poner   en          el            tejado   la            tierra? Los dos se alegraron mucho, y les dijeron:

—antes de que pongas en el tejado la tierra, podemos dar con nuestro pico en la madera, y poner un poco de paja que hemos encontrado            volando              por         el cielo

-me       parece una       maravillosa      idea!,   la            que        decís.

Los dos pájaros se fueron dando vueltas en zig zag, y recogían la paja de un campo, que estaba unos metros más allá de la casa.

—Qué bien se ve todo desde el cielo: le manifestaba Carpin a Tero.

Nosotros tenemos la suerte que no tienen los humanos, ellos siempre van andando con esos pies horribles que tienen, mientras nuestras bellas alas, subimos y bajamos, y nos metemos por todos lados.

—Ya admiras le contestó. Además, podemos también andar como ellos y saltar de un lado a otro también podemos cantar, silbar y jugar.

—Claro. Bueno vamos a coger la paja que se nos hace tarde y tenemos  que descansar, con tanto chismorreo de los dos tenores, despistados, se levantó un aire feroz.

—Has visto que el aire es aire hace, es nuestro principal enemigo, tendremos que dejar de ir a por la paja, y quedarnos dentro de un árbol

—Después de todo, el niño y su amigo, se encuentran en su casa recogida y no lloverá. Solo hace viento le contestó el otro pájaro que   antes   iba   cantando como un tenor. Se refugiaron dentro de un árbol, mientras el aire feroz empezaba a dar golpes y golpes, a tal punto que las ramas del árbol empezaron a temblar de susto, y los dos pájaros más asustados aun dentro del árbol.

¿Ves   como    no    podemos    presumir de nada?

Ellos seguro en su casa, con sus buenos pies se pueden desplazar, de un lado para otro, y con sus fuertes manos cerrar la puerta de una patada, y que les hace falta tanto canto, música y subir y bajar al cielo como nosotros.

— Llevas razón

—Dime de qué presumes y te diré de qué careces, según dice el sabio refranero. Que quiere manifestar que no puedes expresar que eres más que nadie, o más fuerte, o más alto o más guapo o más listo, porque de qué te sirve si hay otras personas con cualidades distintas que son más felices.

—Ya estamos comentando el refranero, costumbre que tienes de decir y luego comentar

Los dos pájaros se quedaron toda la noche desvelados, mientras el aire feroz se iba calmando y alejando hacia otros lares.

- ja ja ja.- decía el aire a los dos pájaros y a las ramas del árbol, que poquito valéis

-Cuando yo me pongo, a soltar aire, enseguida os asustéis y huir corriendo, os escondéis entre las ramas de los árboles y las ramas empiezan       a resoplar aullidos

de dolor

—Bravucón.

—Te crees más fuerte que todos los seres de la tierra, porque soplas y tu poder te hace                un gigante.

Pero, ¿Qué ocurre cuando vienen los vientos que contigo se enfrentan en lo alto?

¿Qué ocurre cuando te desinflas?    

¿Qué ocurre cuando dejas de resoplar?

En que te conviertes, si no en una suave calima, o viento fino que solo da aire a los humanos y a nosotros jugueteo entre tu piel.

—no había caído en eso: le contestó el aire huracanado, cuando ya iba de retirada, porque en efecto otra masa de aire más alta y más fuerte iba consumiendo

¡Qué desdichado soy!:-dijo el aire huracanado que ya no lo era, cuando comenzó a desinflarse.

—no te pongas triste, piensa que siempre habrá alguien o algo, más alto, más fuerte, más inteligente, más sabio, más viejo y sobre todo más feliz que tú, y a nosotros nos pasa lo mismo, antes nos reímos de un niño y de una sombra, y pensábamos que eran unos insignificantes humanos, y sombra o lo que sea de un humano

—Por ello nos refugiamos en el árbol cuando tú viniste, y dejamos la paja para otro momento, descubrimos también que las hojas del árbol estaban nerviosas con tu presencia, y nos dio pena porque nosotros nos cobijamos dentro del árbol, mientras las hojas estaban fuera a la intemperie.

Todos poco a poco se fueron despidiendo. El viento convertido en aire se fue de camino volando, despidiéndose de ellos, prometiendo que nunca olvidaría la lección de los dos pájaros, y las hojas del árbol también le dijo que ellas seguirán unidas a su amigo el árbol viejo, (que anteriormente se curó), y sus hojas se fortalecieron.

—VAMOS-expresaron apresurados                los          dos         pájaros.

-Tenemos          aún       mucha faena. Mientras nuestros dos amigos, el niño y la sombra estaban en la casa esperando        a           que        vinieran             los dos pájaros

Se decían          el uno al otro

-si les hacemos caso a estos dos bobalicones, que se fueron hace horas diciendo: Que vendrían enseguida a traernos la paja: —No te apures si no la traen, mañana nos ponemos a la mano y la dejamos terminada.

Al cabo de un rato, aparecieron por el aire los dos pájaros trayendo un gran cargamento de paja, cuando los vieron nuestros amigos empezó a     decirles: poner      la      paja       encima       del tejado. Los dos pájaros desde el cielo fueron soltando la paja encima, y se recubrió   todo   el   tejado    de    paja amarilla.

-ahora nosotros empezaremos a poner encima la masa, y en un momento quedará todo maravillosamente

Desde el cielo se contemplaba la casa amarilla y el resto de un blanco reluciente. Los dos pájaros cuando terminaron se despidieron de nuestros amigos, los cuales estuvieron muy agradecidos.

-Volver pronto, que os   esperamos   para   comer   y darnos un   baño   en   el río.

Y se fueron muy contentos nuestros dos amigos que desde lo alto iban silbando y cantando y revoloteando jugando entre el aire que dulcemente soplaba.

 

Inicio de nuestra quinta entrega Persiguiendo a los Fantasmas Relato más extenso, en el que aparecen entre otros personajes: La fuente mágica de agua, los deseos que se cumplen, si los pides con fuerza, las hojas secas, el árbol verde, el hombrecito siniestro.

Relato de la primera aventura, donde aparece el nombre del niño, la preguntas. Relato de la segunda aventura, juego de la sombra con el niño, camina

 

La fuente Encantada

 

A la mañana siguiente, salió temprano

-Hoy saldré a dar un paseo en busca de una piedra que me dijo la sombra encontró un día debajo “del árbol verde”, que está a la orilla del camino de la fuente Se puso en camino, la mañana era preciosa e invitaba a andar. Al llegar a la fuente, se encontró sentado a un hombrecillo, con el pelo blanco y una gran barba que le llegaba hasta la barriga. Tenía un traje azul marino del color del mar, y lo que quedaba del pelo, era muy poco, apenas unos pocos y encorvados que le rodeaban toda la cabeza. Sus ojos eran grandes como dos luceros, de color negro azabache, y una nariz puntiaguda, donde le salía un pequeño grano en la punta de su nariz puntiaguda. Las orejas son tan grandes como aletas, y las manos por el contrario eran muy pequeñas, como los pies. Diríjase que no había sufrido mucho durante su vida, porque eran blancas y sin ninguna arruga. Al contrario de su cara que ya denotaba una gran edad. El niño se asombró al ver al anciano sentado en la fuente. Y cuando se le aproximó a la orilla de la piedra donde estaba sentado, al verlo le preguntó:

¿Buenos días, señor, ¿qué hace usted sentado en la fuente? El anciano le contestó al niño.

—Buenos días

¿Quién eres?

El niño le dijo: que estaba de camino hasta la fuente y que había venido a beber agua y a pedirle un deseo.

¿Cómo es eso?:

—le dijo sorprendido el anciano

—Si, esta fuente tiene una extraña virtud, y es que nunca jamás se seca, y cuando te acercas a ella, el agua cuando te mira se pone a moverse, y te admiras reflejado en ella con la cara que a ti te gustaría. Luego si le pides un deseo, se cumple si vuelves luego 3 veces más a la misma hora y día, y le traes una pequeña rama de olivo seco. El anciano se quedó algo sorprendido de la respuesta del niño y de la ocurrencia que tenía al manifestarle lo que le ocurría a la fuente. Nunca en su vida había escuchado tal cosa a pesar de que era asiduo acompañante a este lugar

Pero por no contrariar la ocurrencia del niño, le siguió lo que pensaba, era un juego de ocurrencia de un niño con gran imaginación.

¿Cómo te llamas?:el anciano al niño le dijo. El niño contestó:

—nunca me    han       llamado por mi          nombre

¿Cómo es eso, todos tenemos un nombre?

— Yo por ejemplo me llamo” Soplón”.

—Que nombre más gracioso-comenzó a sonreír el niño

El anciano le manifestó: que cuando era joven, hace más de 100 años.

Un día paseando con sus padres, se cayó en un agujero que había en el campo, y el pobre se quedó varios días en el interior del pozo, los padres estaban muy preocupados, al ver que no podía salir del pozo.

El niño vino a soplar y soplar a las piedras, pues tenía unos grandes pulmones, de      pequeño, se reía un poco tiernamente cuando lo contaba.

—Ahora fíjate como estoy.

—Vaya estaba tan angustiado que lo único que podía hacer en aquel momento era soplar y soplar, pensando. Si soplas muy fuerte hacia arriba iré haciendo un surco cada vez más grande, hasta que la tierra que me impide salir, se vaya saliendo fuera del pozo. Mientras los padres estaban fuera con otras personas que se acercaron al pozo, admiraron asombrados que, con la fuerza de sus pulmones, la   tierra   comenzó a salir fuera del pozo.

—Ya    casi    lo      has conseguido: le dijeron desde fuera.

— Sigue un poco más soplando y verás como enseguida sales del pozo-dijeron

Al poco tiempo salió dando un gran brinco del pozo, y los padres y los amigos que se acercaron preocupados se sorprendieron de la fuerza que tenía en los pulmones a pesar de lo pequeñito que era el niño: con qué fuerza soplas le expresaron. Desde entonces me pusieron el nombre de “Soplón”.

Cuando terminó la aventura el niño comenzó a reírse a carcajadas tan fuertes, que hasta el agua de la fuente comenzó a removerse con gran fuerza.

-No sigas dando voces, porque va a salirse el agua de la fuente y no podremos beber en el futuro, a pesar de que según tú expresas siempre hay.

El niño se cayó ante tal comentario, y siguió declarando: que cuando era pequeño sus padres le pusieron el nombre de “Juan”., y así él cree que se llama, pero que sus padres murieron muy pronto, y desde entonces está solo, y nadie lo llama por su nombre, y como es un niño pequeño todavía, así lo suelen llamar. (En realidad el niño se llama “Juan”., pero por no llamarlo nunca por su nombre sería “Juan sin nombre”, o simplemente nuestro pequeño niño Entonces:

¿Dices que vives solo?-le preguntó el anciano al niño-este le contestó:

-bueno en realidad no vivo solo, en la casa donde vivo, está una sombra conmigo El anciano se quedó muy sorprendido, al escuchar semejante comentario.

¿Cómo vive una   sombra contigo?

¿Te refieres a tu propia sombra que cuando vas andando te acompaña?, pero es un reflejo de ti mismo.

—No, no, es una sombra que tiene vida propia, no es la mía

A veces, se ríe diciendo, a su propia sombra cuando se junta con la otra. Es una sombra que encontré un día en el camino y desde entonces me acompaña allí donde voy

—anda y que raro que no esté aquí conmigo, ni esta mañana haya salido conmigo a la fuente

El anciano pensaba-Este niño tiene exceso de imaginación, primero me contó lo de la extraña fuente, y ahora me cuenta lo de la sombra que los acompaña a todos lados, sin embargo, que no es la suya.

— seguirá con su juego

El niño entonces le comentó al anciano.

—Si, la sombra que te digo es muy buena, siempre me ayuda, y estoy muy contento con ella

—Además, cuando me duermo por las noches se queda conmigo me acompaña hasta que cierro los ojos, entonces muchos días, aparece en el sueño la imagen de mi madre y de mi padre, y empiezan a hablarme de muchas cosas

El anciano se quedaba mirándolo tiernamente, mientras el niño le decía muchas     cosas de sus padres y de lo feliz que estuvo con ellos, antes de que partieran, (según dicen a un lugar que se llama cielo), que aseguran, es una maravilla de sitio, grande muy grande, donde todo es calmo, amor felicidad.

—Algún día iré con ellos— le manifestó el niño al anciano y estaré el resto de mi vida, felizmente acompañándolos.

El anciano seguía mirando al niño, mientras este seguía su relato.

—Mi madre fórmula antes de dormirme definitivamente, que no me preocupe, que la sombra me acompaña todo el tiempo para que no me pase nada. Y de esta forma ya me quedo dormido, y con mi sombra al lado de mi cama duermo

—Qué bonito, verdaderamente es un Ángel este niño.

¿Qué ocurre con el deseo del niño?

¿Qué tipo de deseo era el que le llevó a la fuente?

¿Sería cierto lo que contaba el niño?

¿Y dónde andaba nuestra querida sombra?

¿Quién era el anciano que se encontraba en la fuente?

¿Por qué estaba esperando al niño?

¿La fuente tendría agua?

—Vamos a jugar a un juego. — le dijo la sombra al niño.

—Bueno tú me dirás que juego se trata

—Como hace hoy mucho calor, y no es cuestión de andar paseando por el mundo, prefiero que nos quedemos en casa tranquilamente. – le dijo la sombra al niño

—Me parece buena idea

¿Pero a que podemos jugar?

—juguemos a las sombras, de los fantasmas de la noche

— ya me dirás que se trata

—Se trata de un juego muy divertido, que nunca hemos jugado-

—Hace mucho tiempo que no jugamos a nada.

—Siempre te estás quejando, últimamente

-Sí será que me estoy haciendo mayor, y más reflexivo.

—bueno de aquí a nada cumplirás 15 o 16,

¿cuántos son?

—15 años: lo sé porque tengo una carta escrita de mi madre cuando tenía cinco años, y ya hace 10 que se fue

¿Dónde guardas la carta? —manifestó la sombra.

—La tengo en un pequeño baúl, escondido encima de un árbol

¿Por qué la tienes escondida en el baúl, encima de un árbol?

—Quería mantenerla secreta, hasta que cumpliera 15 años, me lo dijo mi madre una noche en un sueño-También te dijo:

¿Qué la escondieras en el árbol?

—No eso fue idea mía, me parecía mejor guardarla en el árbol secreto que, dentro de la casa, pero ¿por qué un árbol secreto?, después de todo solo estamos tú y yo. Hay veces que sueño con seres muy raros, por la noche

¿Qué cosas se te ocurren?, “Juan”

Hacía mucho tiempo que no me llamabas por mi nombre- dijo el niño

—Bueno me ha salido espontáneo, es cierto que no te llamaba así desde por lo menos

—Me gusta que de vez en cuando me llames por mi nombre, me hace sentirme

 

mayor y con mejor personalidad, después de todo un nombre siempre imprime carácter, ¿no crees?

-Si claro tienes razón: si quieres te llamo a partir de ahora por tu nombre.

-No hace falta seguir con nuestras costumbres, para qué vamos a cambiar, quizás cuando sea mayor será mejor que me llames por mi nombre, por ahora de vez en cuando me lo dices: si te parece.

¿Por qué no me enseñas donde está el baúl?,

—debo de enseñártelo, pero tengo que recordar antes

¿Dónde está el árbol secreto?

— No me digas que no te acuerdas dónde está el árbol-

—Debo de estar dormido por la noche para recordarlo, sería secreto el árbol, solo con el poder de la noche oscura, con algunas.

Estrellas me acordaré del lugar donde se encuentra el árbol

¿Y eso por qué? – le pregunto la sombra

Porque así me lo dice mi madre, en la noche algunas veces antes de dormirme

— pues sí que te dice cosas, secretas por la noche

¿Solo hablas con ella por la noche?,

—Si siempre antes de dormirme definitivamente pero

¿Cuántas veces duermes entonces? – le manifestó la sombra.

-No te rías de mí, solo me duermo una vez, lo que pasa es que antes cierro los ojos para verla, la puedo ver

—Cada vez te entiendo menos

¿Cómo es posible que necesites cerrar los ojos para ver a tu madre por la noche?

—Bueno es un pacto secreto que tenemos desde hace mucho tiempo

—Últimamente, todo es secreto, el árbol, tu madre, el baúl,

¿hasta creo que yo mismo soy un secreto?

—No hombre tú que vas a ser un secreto

—Bueno para el resto de los humanos sí que lo eres, te acuerdas de los dos pájaros que se burlaron de mí porque les dije que iba paseando con mi sombra:

—Si ya recuerdo, no se imaginaban que existiera, debía de haberles dado un susto, poniéndome la capa blanca del armario, y ya admirarás. Cómo se hubieran espantado, al verlo

—Ya admiro, podemos probar otra vez que vengan.

—Si quieres, ¿tú te escondes detrás de la puerta con tu bata blanca?, y cuando entren por la ventana, sales y dices:

—Soy el fantasma de la bata blanca, que hacéis en esta casa Seguro que saldrían volando asustados.

—Qué cosas se nos ocurren, de una sola conversación.

— Ya ni sé dónde dejamos el tema.

—Empezamos con el juego que íbamos a hacer, pero ya ni lo recuerdo:

—con tanta conversación tampoco yo me acuerdo, del nombre del juego, pero si podemos esperarnos hasta luego por la noche, para que le preguntes a tu madre donde está el árbol secreto, para que podamos ir a coger el baúl, así de esta manera.

—sacaremos la carta que dices te escribió tu madre

—Me parece buena idea, pero tenemos que esperarnos a la noche, ahora si quieres:

Podemos salir a dar un paseo, la tarde es muy agradable

—Vale mi querido amigo      

Inicio de la sexta entrega. Persiguiendo a mis Fantasmas, camino de la fuente encantada, encuentro entre la sombra y el anciano Cuando salieron al bosque se encaminaron hacia la colina, donde estaba la fuente

Encantada.

 

Mira esta mañana cuando salí a darme un paseo, me encontré sentado en la fuente a un anciano, muy gracioso, con una enorme bata blanca y una barba que le llegaba hasta los tobillos-.

¿Cómo es posible una barba tan grande?

—Sí es cierto estaba sentado en la fuente, y me dijo que tenía más de cien años

—Bueno tú también debes andar por esa edad, le recrimino el niño

—Las sombras no tenemos edad, como los humanos

—Entonces, ¿Cómo os guiais en el tiempo? Todo debe tener un principio y un final, si no sería todo muy complicado, ¿Cómo? Sabríamos en qué momento del tiempo estamos?, por ejemplo:

—Bueno las reglas de los humanos no son las mismas que la de la sombra: —Pues yo pensaba que todo era igual para todos los seres incluidos vosotros:

Yo si fuera humano quizás tendría mil años:

¿Cómo es posible eso? – le contestó el niño.

—Sí claro, incluso conozco a la sombra de las sombras que tendrá más de cinco mil años, nunca me hablaste de eso, en tantas conversaciones que hemos tenido, quien es la sombra de las sombras

— ya te lo contaré otro día, ahora dime lo del anciano.

—Te gusta siempre cambiar de tema cuando te pregunto algo.

—No es cierto lo único es que saltamos siempre de un tema a otro, y nunca terminamos nada. Siempre se queda todo en interrogantes, y al final no encontramos la solución a nada, le mencionó el niño a la sombra.

—Es cierto, lo que dices: ¿Quizás fuera conveniente que nos acostumbremos a terminar alguna conversación de la que empezamos y así sería todo mejor para los dos?

—Tienes razón, aunque también así estamos bien: ¿No crees?

—Ya estamos, nunca terminamos lo que empezamos

—Llevas razón: ¿Quizás sería mejor que nos demos la vuelta a casa y mañana comencemos con la búsqueda del anciano?

¿Y si no lo encontramos?

—continuamos con el tema de la fuente encantada, de los deseos

— para ello tendremos antes que pensar en algún deseo para que se cumpla, y además tendremos que ir a menos tres veces seguidas a la fuente para que se cumpla

—Recuerda también que le tenemos que llevar una rama de un árbol seco cada vez que vayamos

—Si es cierto, pero en el camino seguro encontraremos algún árbol que tenga alguna rama seca

Si lo mismo encontramos el árbol secreto, sería emocionante que estuviera seco, para poder matar dos pájaros de un tiro

—No hables de pájaros, que se presentarán nuestros amigos        

—Seguro, seguro, pero mejor dejarlos un tiempo ya tuvimos buena sesión de pájaros ayer

llevas razón

Esta noche cuando vea a mi madre, le preguntaré sobre el árbol secreto, lo mismo te quedas dormido esta noche y note dice nada

-No seas aguafiestas, ya verás como si la veo

—Era broma

—Lo sé.

 

Séptima entrega donde aparece la serpiente de cascabel, el gusano con pedigrí, el anciano y diálogo entre la sombra y el niño muy entretenido. El secreto de la felicidad de la fuente, y la hierba mágica, la descripción del poblado, y la aventura del engaño del anciano, finalmente el encuentro entre la serpiente, el gusano y nuestros queridos amigos.

 

A la mañana siguiente, nuestros amigos salieron temprano camino de la fuente de agua.

—Hoy seguro encontraremos al anciano en la fuente, ya verás que personaje tan pintoresco

—A ver si es cierto, tengo ganas de aventuras: últimamente solo tenemos cosas que no son interesantes

—Bueno no te quejes: siempre encontramos algo con que divertirnos

—De camino a la fuente, se cruzó por el camino una serpiente

—Hola, serpiente

¿eres de cascabel.? -Muy gracioso -contesto.

¿Dónde ves tú que tenga cascabel?

-Y tú que eres

¿una sombra de aguacate?

¿Cómo es posible dijo el niño a la serpiente, que veas a la sombra?

—Bueno de qué vas tú:

—¿por qué no puedo verla?

—Porque solo la veo yo, es mi sombra secreta

—Vaya nos ha salido chistoso el niño.

¿Y tú admiras mi sombra?

—Pues no, no la veo, porque vas por la tierra:

—pues si tengo sombra, pregúntale a tu sombra si me ve

(La sombra no sabía que manifestar al niño): ella no contemplaba ninguna ni tampoco observaba ninguna serpiente de cascabel, solo un mísero gusano, que apenas se sostenía en el suelo.

—Verás, amigo, creo que no debes estar hoy muy inspirado porque no veo ninguna serpiente, donde tú dices que la ves, solo veo un mísero gusano, blanco y apenas si se sostiene

El gusano, a todo esto, le contesta a la sombra:

-Más respeto hacia mí, porque no soy un mísero gusano, sino un gusano con pedigrí “Vaya encima nos sale alto de honores”

—nos estamos liando un poco, donde yo veo una serpiente tú ves un gusano y la serpiente ve a una sombra que dice eres tú

—Y el gusano dice que no es una serpiente

— parece que hoy el día viene un poco liado

Cuando se encontraban en plena discusión, a lo lejos apareció el anciano misterioso, que se encontraba en la fuente, el día anterior.

—Buenos días: contestó el anciano

—Buenos días. — le dijo el niño al anciano

¿A quién dices buenos días? – le dijo la sombra

—Pues al anciano

¿No lo ves?

- francamente, no veo a nadie, solo un hombre que va con una caña, más bien canijo

¿Cómo que canijo?, . Respondió el hombre:

soy más alto y fuerte que tú

¿Cómo es posible decirle al niño o al anciano, que digas que sientes la sombra?

—Pero bueno que está pasando: dijo la serpiente al gusano

—no entiendo a los humanos, de pronto se ven fantasmas, donde yo veo sombras— Si es cierto, es un mundo misterioso el humano, mejor será que nos marchemos tú y yo a encontrar comida, que va haciéndose tarde

¿Por qué observa tu amigo en mí un hombre enclenque.

El niño le dijo que desconocía el motivo, y se lo pregunto a la sombra

¿Por qué observas a un hombre enclenque donde yo siento a un anciano? La sombra sorprendida dijo:

que lo hacía para engañar a la serpiente y al gusano, y así fue porque de tanta burla se marchó

- es así podemos dejar el juego, y si ahora ves lo mismo que yo veo, le podemos preguntar al anciano que nos diga algo sobre la fuente de agua

El anciano les manifestó: que no creía que la fuente de agua fuera un pozo de misterio, pero si tú lo expresas, me lo creo. —Les dijo que venía de un lugar muy lejano donde la gente vive más de un siglo, y tienen el secreto de la felicidad

¿Cómo es posible que vivan tanto tiempo le expresó la sombra?

—Porque allí tenemos el secreto de la felicidad

¿Y en qué consiste ese secreto? —le dijo el niño

—El secreto de la felicidad consiste en que cada mañana al despertarnos,” inventamos un cuento”, y pensamos en algo bueno que pasara cada día. De esta forma nos quitamos las penas, estas cuando amanecen, las metemos en unas pequeñas bolsas, y las enterramos debajo de un árbol que tiene más de mil años-.

! ¡Más de mil años!

-es normal: en el pueblo nuestro todo es muy longevo, quizás sea porque nos alimentamos con unas “hierbas mágicas” que crecen a lo lado del río.

¿Y cómo se llama la hierba mágica?

! Ilusión!

-qué nombre más bonito – dijo el niño a la sombra Si realmente lo es:

¿Podemos ir al pueblo a verlo? El anciano le dijo, que podían acompañarlo, pero antes tenían que dejar en el camino, todas las penas que tuvieran.

¿Cuál es tu principal pena?

—No ver a mi madre y mi padre

¿Y qué desearías?—Verlos

¿Y tú sombra?

¿Cuál es tu principal pena?

No tengo ninguna pena, soy muy alegre

¿Algo de vez en cuando te preocupará?: le dijo el anciano,

cuando mi amigo se enfada, o no lo encuentro, me preocupa

¿Qué desearías?

—Alguna vez convertirse en humano, pero solo un momento, para saber cómo se es, sin reflejarse

Cuando llegaron había una entrada cubierta de una enorme puerta azul:

Tenemos que tocar el timbre para entrar. — le manifestó el anciano. Tocaron el timbre y la enorme puerta se abrió, como por arte de magia entraron en el poblado y la gente caminaba alegremente.

—aquí todo el mundo es feliz

Efectivamente, los dos quedaron extrañados al ver semejante espectáculo, todo ello producido según dijo el anciano por una hierva que crecía al lado. del río.

—Vamos a ver la hierba le dijo la sombra

Se acercaron, y al lado del río, brotaba una hierba alta, como si fueran algas. “Esa es la hierba mágica, de la felicidad dijo el anciano”

Qué bonita:

—podemos coger un poco y llevarla a nuestro hogar- No es posible, la hierba debe estar en el sitio que está, cerca del río, sus poderes consisten en estar cerca del río, y sus raíces no pueden cogerse.

¿Si no podemos coger un poco, no podremos hacer feliz a nadie cuando nos vayamos?

No os preocupéis. — dijo el anciano.

Solo si me declaráis donde está la hoja seca, que crece en el árbol mágico, que hace que la fuente de agua te conceda un deseo, podría servirnos, para manifestarle al señor de las algas que si podemos.

Coger una para que os la llevéis

—De ningún modo – le manifestó el niño al anciano.

Eso es un secreto que yo no puedo decirte El anciano se enfadó entonces, y se puso furioso:

¿Es posible declararle manifestó la sombra al anciano, que te pongas furioso, si has comido de la hierba mágica?

—Eres un falso anciano sin poderes, que quieres engañar al niño

es solo que necesitamos que nos digas el secreto de la hoja seca y de la fuente mágica

El niño al ver que la sombra se enzarzaba con el anciano- dijo

—Nosotros no queremos continuar con vosotros, no nos interesa que nos des la hierba, para que nos la llevemos, preferimos seguir conservando nuestro misterio, después de todo, cada uno tiene sus propios fantasmas

Se despidieron, y se marcharon caminando hasta su casa.

 

La aventura había sido un chasco, pero descubrieron que el anciano era un timador,

y el poblado un pueblo de fantasmas, donde las sombras eran de gente mala, que           tenían una felicidad falsa, o al menos a ellos les pareció.

 

Inicio de la octava entrega. Persiguiendo a mis Fantasmas. La aparición del reloj que tocaba las horas y hablaba. Vuelven a aparecer nuestros amigos del sombrero y el camión, y sobre todo el relato mágico del reloj.

 

En esta entrega aparece también, el Hada y el enanito, y se duerme nuestro amigo el hombre del sombrero, pero no os preocupéis, el viejo reloj, se transmuta y se cambia de casa, el final pese a lo que parezca es muy feliz, o así lo pretendo.

Nada más lejos de la realidad, pensaba el reloj, cuando tocaba las horas. tic tac, tictac. tic tac

“Era un viejo reloj, que se encontraba en una casa alejada de donde viven nuestros amigos, pero que fue alguna vez frecuentada por ellos.

La casa en cuestión era del conductor del camión que fue nuestro personaje inicial cuando fue a visitar a nuestro amigo pequeño.

Tic tac, no para de sonar el reloj,

-que estaba en la pared pegada. Siempre me gustó el sonido del reloj de nuestro amigo, el conductor del camión: le dijo el niño a la sombra- Si claro es bonito, lo que pasa es que siempre es lo mismo, podríamos nosotros intentar hacer un reloj

¿Cómo va a ser posible eso?, no conocemos la maquinaria, ni el funcionamiento de un reloj, además no tenemos con que prepararlo

—Sí claro tú siempre dices, eso, pero luego no lo haces

—Venga, a ver si te atreves. Ya sabes que puedes contar conmigo La sombra se puso a darle vueltas a la cabeza, y entonces se le ocurrió una idea fantástica.

—Ya sé cómo haremos el reloj

¿Cómo le dijo el niño con mucho nerviosismo?,

Pues muy fácil, iremos a casa del hombre del sombrero, y se lo diremos al reloj, para que nos lo diga.

—puede ser una buena idea, si no lo conseguimos nos damos una vuelta y hablamos con él, después de todo siempre le hacemos.

—Hoy nos iremos antes a la cama, tomaremos algo ligero, y así dormiremos más horas, le dijo el niño

—tú puedes tomar lo que quieras yo no tomaré nada

—Buenas noches, mamá le dijo el niño a su madre cuando por la noche como era costumbre se le aparecía en sueños, y le dijo que mañana irían a casa del hombre del sombrero a ver si podía decirle cómo se hacía el reloj

La madre tiernamente arropó al niño y le dio un beso en la mejilla, tan suave que parecía una caricia de aire.

—Gracias mama

A la mañana siguiente después de desayunar, se fueron rápidamente antes de que se hiciera más tarde a la casa del hombre del sombrero.

A eso del mediodía, llegaron a la casa, esta era una casa muy grande, tenía aparte del camión que se encontraba en la entrada, dentro de un garaje, muy grande, muchas cosas que en su mayoría estaban usadas. Al verlos el camión que se acercaban a la casa, les dijo con un sonoro pitido: 

-tic

¿Qué hacéis por estos lares?, —se asomó desde la ventana el hombre del sombrero al verlos, con gran alegría.

-Hemos pensado venir y saludaros, hacía tiempo que no veníamos por aquí y tenemos que devolveros la visita que hicisteis antes de que llegue el invierno, y no podamos contemplarnos.

—Pasar, dentro, os prepararé un delicioso chocolate, calentito que acabo de preparar.

—Estupendo: le dijo el niño al hombre del sombrero.

Entraron en la casa, esta estaba llena de muebles viejos, grandes, un gran armario, de tres puertas, con una ventana en el centro, de color marrón.

Un sillón de cuatro plazas con unos enormes cojines que se movían de un lado para otro, unos grandes escalones que subían de una planta a otra, haciendo un círculo, por el que se colgaba una enorme barandilla, yen el suelo había una gran alfombra, cubierta de grandes lazos, de colores plateados, los sillones al lado de grandes ventanales por donde entraba un sol de grandes dimensiones.

—Si parece que dentro entra el sol, cuando abro las ventanas por la mañana-dijo alegremente el hombre del sombrero, mientras que por la noche la luna comparte la habitación con nosotros en la noche oscura

Había en el centro una gran lámpara de la que colgaba una enorme vela de color dorado, cubierta de flores

—Qué bonita es la lámpara que cuelga, y todas las pequeñas que están alrededor de la habitación haciendo un círculo iluminando toda la casa

El hombre del sombrero, les dijo a nuestros amigos:

—aquí tenéis el chocolate, ahora nos sentaremos en la mesa, y no lo tomaremos con unas pastas que acabo de preparar en la chimenea. Esta chimenea era especial porque estaba llena de troncos de árboles mágicos que nunca se apagaban. Son realmente mágicos, los traemos del bosque de un árbol que tenemos muy cerca de la casa. La próxima vez que vaya a veros os llevaré un tronco para que tengáis todo el invierno Después de tomarse el chocolate, el niño miró a una habitación contigua al gran salón, y vio a lo lejos colgado de la pared, al reloj. tic tac-, sonaba,

—Qué bonito es el reloj!: le dijo el niño al hombre del sombrero. Realmente es hermoso, y nunca para de sonar en todos los años que lo tengo. Bueno te manifestaré que aparte de venir a haceros una visita, teníamos interés por el reloj— Dime le contestó el hombre.

Verás quisiéramos tener un reloj, ¿pero no sabemos cómo hacerlo?, y no podemos comprarlo en ningún sitio

—Ah eso no es ningún problema le expresó el hombre del sombrero, y de un salto se levantó del sillón y le expresó al niño y a la sombra.

—Venid dentro y os lo enseño

Entraron en la habitación, y cuando vieron al reloj, este les dijo:

¿Buenos días, como estáis?

Se quedaron sorprendidos, los dos

¿Cómo es posible que hablara el reloj?:

—no os preocupéis es realmente mágico. No solo hace el sonido, y da las horas como todos los relojes

—También habla

—Es realmente fantástico: dijo la sombra muy sorprendida de semejante hallazgo        

Queríamos saber le manifestó el niño, al reloj, ¿si podrías declararnos cómo podríamos tener un reloj como tú para que lo tuviéramos en nuestra casa? ¡Sería algo realmente fantástico, entenderíamos que no quisieras expresar nada:-expresó la sombra!

El reloj, entonces, le dijo el secreto, que estaba oculto desde hace muchos años, cuando un hombre que vivía cerca de la casa, lo construyó.

—Hace muchas horas: —le dijo.

—un hombre que vivía cerca de aquí, en una casa que tenía un patio muy grande y una fuente de madera, debajo de un enorme árbol que casi llegaba al cielo, fue el que me construyo, le gustaba mucho el sonido de la música, y siempre estaba mirando a las estrellas por la noche, para saber dónde se encontraba cuando iba de viaje, pues le gustaba mucho ir de un sitio para otro

Estaba muy obsesionado con el tiempo, decía, necesito saber las horas del día, no depender siempre de las estrellas que me lo digan, pero no sabía cómo hacer un reloj.

Una noche según cuenta la leyenda, dijo el reloj

” con ánimo y fuerza, tuvo un sueño” y en este sueño, bajó de cielo un Enanito acompañado de un Hada, y debajo del árbol que estaba al lado de la fuente, le dijo al hombre: Nos hemos enterado de que te gustaría tener un reloj, para saber las horas, y no depender de las estrellas. Si le dijo el hombre al Enanito y al Hada; pues como sabemos que eres una buena persona y cuidas mucho de la naturaleza. Te vamos a conceder el deseo de tener un reloj, para que no solo te dé las horas, sino que también puedas hablar con él, por las noches cuando estés solo”-.

—Sería algo fantástico— manifestó el hombre. Cierra los ojos y date 10 vueltas alrededor del árbol, y de la fuente, y cuando termines coges una hoja seca y las tiras dentro de la fuente, y le expresas: fuentecita fuentecita que en enorme reloj te conviertas Después de hacer eso como se lo formuló el Hada y el Enanito.

” La fuente en reloj se convirtió”

Cuando vio el hombre el reloj dio un grito de felicidad tan grande que se oyó en toda la comarca.

-Qué alegría, que alegría, ya tengo mi reloj parlante!-dijo

Buenas tardes: comenzó a expresarle el reloj, (mientras los enanitos y los carpinteros se movían dentro), y un enorme Cuco salió de una ventana que estaba en la parte superior.

—Sonaba música celestial al dar las horas y con gran belleza le hablaba cuando le contestaba.

Dicen que este pobre hombre vivió felizmente durante muchos años hasta que un día el hada mágica y el enano cuando vinieron a la casa, se lo encontró al lado del reloj, dormido.

-Qué vida más alegre has tenido, buen hombre, ahora ya es tiempo de partir y de venirte con nosotros

El reloj le dijo:

¿y ahora qué hago aquí solo?

Entonces antes de irse, el Hada y el Enanito, se dijeron:

-Vamos a dejar el reloj cerca de una casa para que lo disfrute otra buena Persona, y eso fue lo que ocurrió.

Un día al entrar en la casa, me encontré felizmente colgado de la pared al reloj.

-Qué bonita historia le dijo la sombra al niño          

-Ojalá pudiéramos tener otro de compañero.

nunca es tarde, le dijo el reloj al niño y a la sombra

-Yo puedo decirle algún día al enano y a la sombra que tenéis interés en tener otro reloj

—Muchas gracias le dijeron al hombre del sombrero y al reloj

¿Nos gustaría tanto tener uno?

-Bueno no será tan bonita como yo, le contesto sonriendo el reloj Y de esta forma se despidieron los dos del hombre del sombrero y del camión.

—No os preocupéis, ya veréis como algún día el de seo se convertirá en realidad Pasados muchos años, un día el hombre del sombrero que ya tenía más de cien años de vida, se quedó dormido, al lado del reloj, el cual al verlo se puso muy triste y empezó a sonar tan fuerte, que dicen llegó muy alto el sonido.

Manifiestan que, del cielo bajo el Hada y el Enano, y cuando admiró dormido  nuestro querido Hombre del Sombrero, se pusieron muy tristes.

El reloj les contó la historia del niño y de la sombra y de todo lo que había ocurrido un tiempo atrás.

-entonces, haremos lo mismo que hicimos con nuestro primer amigo y te llevaremos a la casa de ellos para que sigas viviendo con ellos

A la mañana siguiente cuando se despertó el niño de la cama y dio u salto al suelo, se encontró colgado en la pared el reloj hablante, el cual no quiso expresar nada hasta que el niño no se despertara de la cama. Buenos días, el niño se quedó atónito sin hablar, la sombra que andaba por allí, cuando lo vio, igualmente se quedó sin hablar El reloj le dijo lo que había ocurrido. con el hombre del sombrero y lo que hicieron el Hada y el Enano, cuando él dijo el reloj que quería venirse con vosotros.

Fantástico, a pesar de la pena que nos da lo sucedido con nuestro buen amigo, se pusieron tristes y contentos al mismo tiempo.

—no os preocupéis, luego ir a su casa, y os traéis a su buen amigo el camión para dejarlo cerca de la casa.

 

Inicio de la novena entrega. Persiguiendo a mis Fantasmas

 

Tic tac, la noche viene tic tac la hormiga sale tic tac me trae una hojita que en la boquita lleva.

! Hormiguita  hormiguita qué bonita estampa tienes!, trabajando en la era el trigo lleva

Guarda que el invierno viene y en tu despensa queda el armario lleno. Cigarra que no trabaja holgazana y perezosa retoza en verano y sufre en invierno. Hormiguita, hormiguita la noche va y viene descansa en tu morada que el sol pronto llega y te cubre con la estrella con sus buenas noches te lleve en el silencio de la noche te despierte en la mañana cantando al son de la trompeta una dulce melodía que en la noche suena.

 

—Buenas noches le dijo nuestro amigo a la sombra recitando la canción de la hormiga y la cigarra

—Mañana ¿Qué haremos?

—De momento ahora vamos a dormir, que el día ha sido muy ajetreado Ambos se fueron a dormir a su cama. La sombra cerca del pequeño niño al que nunca dejaba.   

Apenas se acostó nuestro pequeño niño, asomó un ojo por la ventana y la claridad de la luna entraba despacio Asomando entre las sábanas iba arropando con cariño.

 

Inicio de la décima entrega. Persiguiendo a mis fantasmas Algo que parece suena a despedida

 

El niño se iba haciendo mayor, y cada vez, le gustaba más tener su propia independencia, diríase suavemente que nuestro adulto ya pasaba de la sombra, que esta no le hacía ninguna compañía.

-Ya casi nunca salían juntos

Cuando se veían, algunas veces se saludaban, pero otras muchas ni se decían nada, como si nunca se hubieran conocido.

Que triste destino el mío, decía la sombra

-Estoy perdiendo a mi amigo

(Pero él ni se inmutaba), tanto lamento que escuchaba de la sombra,

pelmaza sombra, no podemos estar siempre juntos, creo es horade que busque otro camino, que me vaya a buscar otras aventuras en solitario sin tu compañía.

Has sido una buena amiga!, sin embargo, el tiempo me hace pensar que necesito otro tipo de vida, alejado de esta cabaña, que hasta ahora ha sido nuestro hogar. Aquí hemos vivido múltiples aventuras, y lo hemos pasado muy bien, sin embargo, tengo que expresarte, que necesito otras cosas, me deprime vivir siempre contigo y en esta casa.

Será mejor que vaya haciendo las maletas y me marche, pero no me iré antes de que empiece la primavera

—Ahora hace mucho frío, y no quiero despedirme tan pronto de ti

—Bueno mi querido amigo, por lo menos me das un margen de tiempo, y no te vas tan precipitadamente, me dará tiempo a buscar, yo también otra situación, y compañía:

Observas ya estás reflexionando en otra compañía, ¿es que no sabes estar sola?

—No, es muy triste una vida solitaria de una sombra, en que sombrase convierte, si ni mi propia sombra me aguanta.

—si te lo decía yo, ya verás como encuentras cobijo en otro lugar, ¡tú eres joven todavía!

! ja ja, las sombras no tenemos edad como vosotros!

—Ya lo sé, ¿eso es una buena o mala cosa?

—Creo que buena, si la persona con la que una vive no es un pelmazo, porque por desgracia, las sombras como yo, que somos una especie a extinguir, no buscamos humanos, sino que ya nos lo dan, cuando nacemos Es curioso, ¿y de dónde nacéis vosotras? “Del país de las sombras”.,

¿Y dónde está ese país tan extraño?

—Cuando se haga de noche, y veas las estrellas te lo señalaré

—Venga me parece una maravillosa idea!, dejemos pues el tema para esta noche, y veremos donde esta ese sitio tan maravilloso que tú dices.

—Cómo no amigo, ya lo veremos, ahora vamos si quieres a jugar al parchís-

—Siempre te gusta ese juego, probemos con otro-

—Vale, ¿Cuál quieres?

—El de cerrar los ojos, y la boca

—Que juego más extraño es ese       

—Si, pero muy tranquilo, ahora necesito algo de soledad con mis pensamientos

—He entendido el mensaje le contesto la sombra— ya lo sabía

—Hasta ahora,

Y se fue tranquilamente por la puerta el niño adulto a descansar bajo el tronco de un árbol.

—Qué buena sombra da este árbol, mientras cerro los ojos y se dormía

 

Inicio de la entrega decimoprimera. Persiguiendo mis fantasmas De cómo me convertí en pájaro, y surcando los cielos, vi un barco lleno de animales

Y de una siniestra aventura sobre un circo de animales.

Siempre me gusto soñar, desde pequeño, tenía mi pequeño mundo.

 

Un día recuerdo que iba volando cuando crucé un río muy grande. Allí advertí un velero que cruzaba el río. Me paré dando vueltas en círculo sobre él, había algo que me llamaba poderosamente la atención, me expresé a mi mismo.

Bajé lo más rápido que pude, pero teniendo cuidado que no me contemplaran acercarme.

 

—Vamos planea sobre el barco, que algo se cuece dentro

 

—Pronto comprendí lo que pasaba. Era un barco cargado de animales, de todas las especies

¿Pero cómo es posible?, me dije a mi mismo. Un barco cargado de animales, cruzando el río.

¿Qué puede ser?

Planearé sobre el palo mayor, y me esconderé detrás de la vela mayor, así no me verán.

Desde allí, divise todo tipo de animales, estaban todos apiñados, en pequeños espacios.

Me acerqué sigilosamente a un grupo de ellos, que parecía estaban muy tristes, y les dije:

¿Qué hacéis en este barco?

Uno de ellos me dijo despacio en voz baja:

—nos conducen desde la selva a un lugar misterioso

¿Y cómo se llama ese lugar que manifestáis? “Se llama la ciudad del circo”.

¿Y qué es lo que hay allí para que os lleven a tantos animales?, uno de ellos dijo:

—es una ciudad donde hay un circo muy grande, y llevan animales para que se entretengan los niños

—Qué raro, nunca había escuchado semejante cosa-dije

¿Y tú qué haces volando por encima del barco?

Era un niño, que de vez en cuando me convertía en pájaro para surcar los cielos

-Qué raro me dijeron, ¿Cómo es posible semejante cosa? – Igual que vosotros que os llevan de un lugar a otro en un barco desde la selva a esa ciudad, ¿no es más raro aun? – Uno de los animales del grupo, se puso nervioso, y me dijo:

-Cuidado, que te van a echar un lazo y meterte en una jaula Antes de que me lo advirtiera ya estaba dentro de la jaula, sin posibilidad de salir de ella, era una jaula pequeña, sucia y también tenía otros dos pájaros dentro de la misma.   

¿Qué haces aquí manifestó uno de los pájaros?. Yo les dije: estaba volando y vi el barco, me acerqué y empecé a hablar con un grupo de animales, y me contaron que ibais a un circo en una ciudad, mientras hablaba con ellos. me echaron un lazo y me metieron en esta jaula

Nosotros llegamos también hace poco tiempo, nos dirigíamos desde un poblado hasta nuestra casa que está a la otra orilla del río, cuando nos cogieron y nos metieron en la jaula. Qué horror

¿Cómo os llamáis?: uno dijo. Que se llamaba Carpin, y el otro tero. Anda, se puso nervioso nuestro amigo, si yo os conozco.

No nos suena tu cara me contesto Carpin

Entonces le conté la historia que antes les relaté al grupo de animales y se quedaron los dos perplejos cuando les manifesté que era un niño.

¿Eres el niño de la sombra?,

-Si ese soy yo, aunque no lo parezca

-Que alegría verte, me contestaron.

Paso largo tiempo, desde que estuve con ellos, ya se hacía de noche, ya quien nos metió debajo de una madera echando encima una manta para que nos durmiéramos.

¿Y ahora que nos pasará?: les expresé preocupado.

-No sabemos más de lo que te hemos contado A la mañana siguiente el barco llego a una ciudad muy grande, cubierta de grandes rocas y un gran lago en el centro nos bajamos poco a poco del barco, unos caminando otros enjaulados, pero siempre ordenados y despacio.

¿Quiénes eran las siniestras personas que nos transportaban?

¿Quiénes eran los niños que nos verían en el circo?, y, sobre todo

¿Qué nos pasaría después?

 

Inicio de la entrega decimosegunda. Persiguiendo a mis fantasmas que trata de un curioso diálogo entre la sombra y un espejo.

 

¿Hay algo más triste que una sombra sin dueño?, se lamentaba nuestra querida Sombra.

¿Por qué dices eso? - contesto el espejo.

-Porque me ha dicho mi amigo que me va a dejar, y estoy muy triste

-ya veo, y entiendo que te preocupes, pero la vida da muchas vueltas, ya verás como puede cambiar de opinión y te dirá cuando! te vea, Querida sombra nunca te dejaré que gracia tienes, mi querido espejo,

¿Cuánto tiempo hace quete conozco?

El espejo se miró a sí mismo tocándose la parte superior del cristal, y dijo

-bueno hace ya mucho que nos conocemos, recuerdo la primera vez que te vi, yo estaba en aquella casa, del hombre del sombrero

-Si claro que lo recuerdo, y aún recuerdo que me dijiste:

No veo a ninguna sombra

Y yo me enfadé contigo, ¿Cómo no ves?, y tú dijiste:

-los espejos son reflejo de cosas que se ponen delante, y no de sombras que no son vistas

-Ya, pero al final arreglamos el tema, y cada vez que me ponía delante de ti, cogía

algo de ropa, para que me vieras      

-Fue una solución temporal, cuando empecé a conocerte mejor, no hacía falta que te pusieras nada, ya te conocía por el olor

¿Si claro ni que tuvieras narices?

-No me hace falta tener narices, con los poros del cristal ya te conozco, cuando está más claro o más oscuro ya distinto lo que tengo enfrente

-Qué bien y siempre estás en el mismo lado, y posición

¿No te aburre?

-No estoy acostumbrado, cada uno nacemos para algo en la vida, yo alegro o enfado a la gente cuando se mira, tengo tantas vivencias, que si ten contara, no lo creerías:

-Cuéntame alguna historia, que estoy muy triste y necesito algo de conversación El espejo se puso encorvado, y dijo: Bueno una vez en casa del hombre del sombrero, apareció un hombre de corta estatura, y se puso delante de mí, empezó a tocarse la cara con mucha alegría, se tocaba los ojos, los parpados, las orejas soplonas que tenía, e intento los cuatro pelos que tenía.

A esto que empezó a estornudar, achís, ¡achís!

Le salieron unos grandes mocos de la cara que empezaron a caer me encima:

-y yo, que asco, no soporto las babas de nadie, empecé a soplarle fuerte muy fuerte, de tal manera que con el aire se calló al suelo dándose un golpe muy fuerte en la cabeza.

-Pobrecito le dije, no pretendí soplarte tan fuerte- le dije.

El hombrecito se levantó del suelo y se miró en mí nuevamente, tenía un chichón de gran tamaño en la frente, y me dio mucha pena. Pero yo entonces para que no se lo viera.

-Me di la vuelta y puse un cuadro de un chico más alto y más guapo que él, que gracia- dijo:

El hombre de corta estatura.

“Si parece que soy más alto y más guapo, y hasta no tengo ningún chichón”.

Y comenzó a reírse tanto que yo me alegré mucho, entonces me di nuevamente la vuelta, y apareció como siempre con mi gran cristal.

El hombrecito volvió a asomarse en mí, y se dijo— parece que he decrecido un poco ahora, y me admiro distinto a como era antes, hasta el pequeño bulto que tengo en la cabeza, me parece bonito, se dijo a sí mismo.

Yo me quede un poco sorprendido

¿Cómo es posible semejante cambio en el pequeño hombrecito?

Muchas veces la forma de mirarnos cambia según nuestro estado de ánimo y lo que nos parece bonito puede ser feo y al revés, la cosa es que el pequeño hombre después de mirarse mucho se fue de la habitación silbando y contento.

—Qué bonito le dijo la sombra

Así tengo muchas más historias que podría contarte, desde el hombre del sombrero cuando se ponía adelante todas las mañanas con su enorme nariz y siempre se reía de sí mismo.

Cada mañana hay que ponerse delante del espejo, mirarse a la cara, y expresarte a ti mismo, ¡hoy será un gran día!, y te miras a los ojos, y te ríes un buen rato de ti mismo.

Yo le respondía: hombre de sombrero que buen humor tienes siempre por la mañana Y él me contestaba: —siempre tenemos que estar de buen humor, no tenemos.

Motivos de no estarlo, ves yo me miro en ti todas las mañanas y me digo, este chico    todo el tiempo se queda en la misma habitación, esperando. que cada mañana me acerque y me mire.

De esta forma segura se alegrará porque habrá cumplido su misión en la vida que es que mi cara se ponga delante y me ría.

-Así es, y te agradezco tu sonrisa matutina, porque haya algunos que vaya sí hay de todo: m-contestaba

Algunos no soportan verse en el espejo, me dijo, se refleja su cara o su cuerpo y se horrorizan

No lo entiendo, yo nunca engaño, además tenemos que acostumbrarnos a llevar bien nuestro cuerpo

-Si claro es fácil decir, pero si te ves una arruga, te enfadas, si te ves un pelo blanco dices

“horror de pelo, y no te digo nada si te asoma la barriga”

¿pero también puede pasar lo contrario?, y te alegras mucho cuando te miras, y vas diciendo. Anda que no estoy bien

Pareces como los médicos recetas con tu cristal el carácter de la gente, ya me lo dijeron un día

¿Y tú te ves a ti mismo?: me dijo el hombre del sombrero

Yo no me veo nunca, pues te podré un espejo delante de ti y así sabrás cómo eres

—Buena idea-y cogió un espejo pequeñito que tenía en otra habitación y se lo puso delante de él

—Cuando se vio reflejado en el otro espejo, un rayito de luz del día se puso en medio de los dos

¡Qué bonito rayo de luz del día!, dijo, si ves que bonito su reflejo:

-parezco tan luminoso, que me gusta mucho no lo saque de dudas, el espejo pequeñito entró en el juego y se lo manifestó al gran espejo.

La sombra le dijo al espejo:

—gracias espejito mágico, por alegrarme y escuchar mis pensamientos. Me voy más contento, y espero seguir tus consejos con mi amigo el niño

—Claro que sí, solo tienes que decirle, aunque tú quieras llevar tu vida, yo no te molestaré

—Estaré contigo, sin que me veas, porque como sombra tengo la virtud de no molestar y que no me vean, solo cuando tú me necesites dime sombra mágica necesito verte, y entonces apareces y te quedas un rato con él, es lo mismo que yo que solo estoy cuando alguien se pone delante día, y el resto del tiempo me encuentro sin que nadie me diga nada

—Pero es lo que toca.

“A cada uno un San Martín”— dijo el espejo a la sombra

¿Y eso que quiere decir?

—Nada que cada uno nacemos para algo útil en la vida, y todos somos necesarios, aunque no lo parezca, no hay más grandes ni menos, todos en cadena nos necesitamos

Piensa— ¿Qué seria si no hubiera espejos?,

—Pues habría que inventarlos, le dijo la sombra

INICIO DE LA ENTREGA DECIMOTERCERA HISTORIA DE UNA MEDUSA       GIGANTE

 

O de una piedra grande.

Un día paseando por la arena de la playa, a lo lejos vi unos niños que estaban tirando piedras a la orilla de la playa.

Yo desde la lejanía me iba acercando y a medida que me aproximaba, admiré horrorizado una cosa blanca muy, sin embargo, que muy grande.

 

¿Qué es eso?-les expresé a los niños.

—Es una gran medusa blanca gigante muy grande-

—Tan grande que parecen cien medusas juntas: les dije a los niños

¿Y qué hará aquí la medusa grande?, lo suyo es que esté lejos de la orilla y no aquí en la misma arena subiendo y bajando según las olas lo llevan

—Creo está muerta: dijo uno de los niños, a la sombra

¿Cómo es posible?

-Seguro que habrá sido eso y por eso la corriente del agua lo ha arrastrado

Pobrecita le expresó a la medusa, ¡que no se movía por sí -mismo!

Bueno a pesar de eso da un poco de pena admirarla, tendremos que llamar al guarda para que venga a recogerla, no, no ya contemplarás como la propia corriente lo arrastrara para adentro.

—Esta noche cuando salgan las estrellas verás como se la llevan “mar adentro”

—No lo veremos porque será tarde y nos tenemos que marchar le dijeron los niños a la sombra

—No os preocupéis, yo me quedo aquí sentado a la orilla, y vosotros mañana cuando vengáis nos volvemos a ver y ya os cuento lo que ha pasado

—parece una buena idea dijeron los niños, mientras se despidieron de la sombra-

—Adiós medusa grande

Cuando se marcharon los niños, la sombra se acercó a la medusa gigante y le dijo

—Gran medusa, por los poderes que tengo, te pido que despiertes y te marches mar adentro

La medusa ni se inmutó, y se quedó en la misma posición que tenía, salvo un poco más adentro porque la corriente lo iba llevando.

ya veo que mis poderes no sirven para nada–le dijo enrabietado a la medusa

Esta seguía sin inmutarse, pero cuando parecía más enfadada la sombra, de repente la medusa gigante se convirtió” en una piedra blanca”, más grande si cabe que la propia medusa.

¿Cómo es posible dijo la sombra, no serán mis poderes?, se alegró:

-Que va dijo una piedrecita que había en la arena, ¿no has sido tú?, entonces

¿Cómo se puede convertir en piedra grande la medusa blanca?

—Porque en realidad no era una medusa. Era una piedra grande-:

—No es posible, todos hemos visto sus tentáculos antes y la forma de una medusa transparente

—No, ha sido una piedra, grande, lo sé porque yo forme parte de ella

¿Cómo es posible le dijo a la pequeña piedra?, la sombra

—Pues muy fácil, igual que tú como sombra que eres formas parte de alguien en la que te reflejas y no vienes sola al mundo, yo era parte de la piedra grande, hasta que un día un golpe de viento tan fuerte nos arrastró hacia la orilla, y al caer nos partimos en varias partes

¿Dónde vivías antes?

—En el interior profundo, pero hacía mucho frío en las profundidades y siempre se nos ponían encima pequeños pececitos que se escondían-

—Que fuerte, ¿Y ahora que va a hacer? —dije

—Nada estaré un tiempo por esta zona hasta que alguien me coja y me tire mar adentro donde volveré seguramente a juntarme con alguien

—Que bien le dijo la sombra.

—Tú sí que sabes de las cosas

A todo esto, la piedra gigante se fue cada vez metiendo más entre las profundidades, hasta que ya no se la vio.

-Admiras ya está dentro, ¿puedes hacer una cosa por mí?

Dijo la piedra

Manifiéstame que quieres que haga, cógeme despacio, y me arrastras mar adentro, antes de que la arena me entierre por la noche o la marea me lleve a la orilla.

—Yo he nacido para estar dentro del agua, y no fuera

—Cogí a la piedra e hice lo que me manifestó.

 

INICIO DE LA ENTREGA DECIMOCUARTA. LA FUENTE MÁGICA PATIO DE LOS LEONES. ALHAMBRA DE GRANADa LA FUENTE MÁGICA

 

“Érase una vez un lugar muy, pero que muy seco, donde no había nada de agua. Los habitantes vivían muy, sin embargo, que muy tristes, y apenados, tenían que dejar sus casas porque no tenían nada que beber y se estaban muriendo de sed. Los pobres animales poco a poco iban muriendo, en fin, todo era muy desolador.

Antaño fue un paraje muy próspero, tuvo grandes casas, jardines, acueductos, y la gente vivía muy contenta. Sin embargo, todo eso de pronto se esfumó. Nadie sabe ciertamente lo que había ocurrido, ni porque había pasado semejante cosa.

El Rey en su castillo lloraba la pena de ver que sus siervos estaban muriendo de hambre, y la mayor parte tenía que irse a otros lugares donde. poder vivir.

Por más que consejeros le decían al Rey que abandonara su castillo y se marchará lo antes posible junto con la reina a un lugar seguro, este no quiso dejar su palacio.

—Nací en este lugar y aquí me tengo que morir, dijo a todos los cortesanos, príncipes y demás gente del pueblo que se acercaban al palacio a despedirse de su Rey- Majestad tiene que marcharse, poco a poco, se irán todos, y usted no puede quedarse solo, al final si no se viene,

¿de qué sirve quedarse en este castillo solo y moribundo?

—Dejadme descansar en paz, prefiero acabar mi vida en este hermoso lugar que partir a otro sitio que no conozco.

Pero nos han manifestado que no muy lejos, detrás de las montañas, existe un paraje donde hay prados abundantes regados por hermosas cascadas de agua.

—Bien hagamos una cosa, vayan ustedes con la princesa y mis hermanos a ese sitio, lleven una expedición con toda la gente del reino, e instalen allí asentamientos, cuando pasen unos meses, si aún sobrevivo marcharé a ese paraje e instalaremos allí un nuevo reino.

¿Y qué hará usted solo durante tanto tiempo?, si quiere alguien de nuestra gente se quede con usted para que le haga compañía y así no se sentirá solo          

—No quiero que nadie sufra, váyanse todos y déjenme solo, aprovecharé el tiempo para pasear tranquilamente por mi reino, descubriré lugares que no conozco, y disfrutaré tranquilamente con la lectura

La reina muy compungida de escuchar semejante alegato de su marido, le dijo:

-yo me quedaré contigo adorado esposo, y juntos nos iremos al nuevo reino cuando la situación mejore.

—He dicho que deseo estar solo, y no se hable más, insistió tanto que todos se marcharon y lo dejaron solo.

A la mañana siguiente salió la expedición abandonando entre clamores y música el castillo, en busca del lugar donde según se manifestaba el agua es abundante.

La reina, y todos los hijos del rey fueron uno a uno despidiéndose, entregando cada uno un pergamino con algunos escritos para que se entretuviera.

Las lágrimas iban corriendo por todos los rostros de todos, era tanta la pena, de abandonar el reino y el castillo por muy gran de que fuera el motivo.

—No lloréis por mí, pronto nos ve remos, y veréis que felices volveremos a estar, fueron las últimas palabras del rey a las personas más queridas que entre lágrimas se fueron marchando. Pasaron muchos días desde que el Rey se quedó solo en el castillo, bueno lo acompañaba un pájaro que cada mañana se le acercaba al árbol cuando salía a darse su paseo, de buena mañana.

—Buenos días, pajarito, que haces hoy, que te contemplo tan temprano. He salido a darme mi primer vuelo y a ver que tal seguía majestad,

—Ah no me llames majestad, porque creo he perdido mi reino

—No señor, usted no ha perdido nada, sigue conservando su grandeza y privilegio “Eres muy cariñoso a la vez que grande de pico, Y los demás se fueron también Ciertamente todos se fueron cuando se quedó seco el charco de agua que llenaba el lago

—Que pena con lo bonito que era

—Como es posible que haya pasado, por más que me lo pregunte no logro descubrirlo se dijo el Rey

Me dijo un pajarito amigo que el problema había sido que la gente empezó a beber otras cosas distintas al agua y está en venganza se secó”

“Que dices no tiene sentido lo que me comentas, todos siempre hemos bebido agua en abundancia, y nunca se han secado los pozos ni los ríos ni los lagos que abundantemente regaban nuestro reino

—Bueno yo digo lo que he escuchado,

—No será eso, sin duda, pero como descubrirlo si estamos solos Esperemos a que pasen algunos días, antes de decidir qué hago Le comenté a todos los cortesanos y a mi adorada esposa e hijos que en unos días me iría con ellos,

Entre tanto vamos a hacer algo, Pensemos mi adorado Rey”

La tarde era muy tranquila un viento fresco empezaba a recorrer las sombras del palacio, dentro todo era inmenso, grandes salones de colores ,patios inmensos, escaleras de caracol, y todo vacío.

—Si quiere majestad mañana salimos de camino, lo mismo encontramos un pozo de agua,

—Que imaginación la tuya, pero por pedir que no quede, Ojalá encontremos un pozo de agua y todo vuelva a ser como antes. A la mañana siguiente, se despertó

nuestro Rey.   

-Hoy me he levantado muy animado, espero encontrar el pozo de agua fresca. Al rato vino el pájaro y saludando a su alteza con una suave reverencia, le dijo:

vayamos pues en camino

Entraron dentro de los inmensos bosques cercanos al palacio, Que hermoso es todo, apenas si había visitado esta zona del reino Y cerca le queda de su palacio, pero claro con lo grande que es no dudo que no le gustara salir de él.

“Siempre me preocupé de la gente cercana del reino, aunque nunca salí a ver cómo eran ni que hacían,

¿Y cómo se los imaginaba entonces?

Me informaba cada mañana en las consultas que hacía a mi señor de las letras

¿Señor de las letras?

Bueno era una especie de personaje muy ilustre que con gran sabiduría me ponía al día de lo que pasaba

¿Y se lo decía por escrito o hablando?

Siempre por escrito, por eso el nombre de señor de las letras Qué bonito”.

Si, me decía, por ejemplo, señoría en la casa de don niquelito,

—hemos encontrado una sonrisa que dice es muy feliz

—Claro como no va a serlo con ese nombre

O, por ejemplo, señoría hoy tiene usted que ser juez y parte, en el pleito que se juzgara entre algunos vasallos de su reino.

¿Y dónde se celebraba?

En el castillo en la habitación de las ceremonias

¿Cómo es?,

—Es grande, tiene por dentro muchas mesas donde la gente sé sienta, y en los estrados a una y otra parte una especie de tribuna

¿De tribuna?

Si donde se sientan los testigos

¿Y quién más?

—Ah eso no te lo puedo decir Es secreto

—No, pero no te lo puedo decir

Un día en uno de los juicios, el jurado se sentó en las mesas reservadas

¿Y qué paso?

—Pues se juzgaba a una persona que decía ser le gustaba la avaricia

¿Qué es eso?, una cosa muy fea, consiste en que deseas el mal al prójimo

¿Y eso se puede juzgar?

“Yo como rey y juez de humanos no puedo

Solo puedo juzgar de conductas malas de las personas

Pero la avaricia, o la amistad, o el cariño o el amor, o la idolatría, o la angustia y más cosas no las puedo juzgar.

Ni creo se pueda dijo el pájaro Tú lo has dicho, no se puede, Solo Dios, podría”

—Bien dices, pero ese tema no lo puedo yo hacer

¿Y qué paso con el avaro?

Que se le condenó a que abandonara el reino

¿Por avaro?

No porque había robado, una cosa muy peligrosa

¿Para quién?

-Para todos,

¿Y qué era? El agua

¿Y qué decía?

Le preguntaron unos testigos

¿Dónde está el agua que ha robado? Y él contestó:

—yo no he robado nada, el agua estaba en la fuente, y solo me acerqué a beber porque estaba sediento.

Y volvieron a preguntarle donde está la fuente donde usted a bebido el agua Y él dijo:

en la orilla del lago, debajo de una roca,

¿Y puede indicarnos donde está la roca?,

Si vayan por el camino del bosque y a dos leguas de aquí la encontraran

Una comisión de los testigos que lo juzgaban junto con el paje mayor y escribano del rey, se acercaron al lugar citado por el hombre

A la entrada del bosque junto al árbol al lado de la fuente encontraron un monje sentado

¿Quién eres le preguntaron?

—Soy el monje que custodia la fuente del agua

¿Y dónde está la fuente que no la vemos? Detrás de la roca, al lado del árbol

¿Podemos acercarnos a verla

—Si pasen y la verán

La comisión se acercó a la fuente y cuando se asomaron no vieron agua Como es posible le dijeron al monje, no dicen que es una fuente de agua

¿Y no dice usted que está aquí para custodiarla? Efectivamente, le contesto el monje

¿Entonces dónde está la broma porque nosotros no admiramos nada? Sus ojos están cegatos, y no limpios

¿Cómo declara semejante cosa, acaso sabe quiénes somos?

—Sí, son los pajes, el secretario y demás personalidades del Rey Pues entonces como dice semejante cosa,

¿De qué debemos estar limpios, entonces?

—corazón

—Vaya, y ¿usted está limpio de corazón? Claro yo veo el agua porque lo estoy

¿Y quién juzga eso?,

—Solo mi Señor

¿Y qué señor es ese?,

El señor de la vida-Que hermoso, ¿nunca habíamos escuchado semejante cosa?

¿Qué podemos hacer, para estar limpios?

“Empiecen a ver cada mañana el sonido del aire, la flor crecer, la luz encenderse, escuchar la lluvia cuando cae, no juzgar a la gente, dejar que pase el amor dentro de ustedes, ser

portadores de sonrisas y sobre todo abrazar un árbol todos los días

—Abrazar un árbol,

—Si cada mañana deben hacerlo,

¿Y para qué sirve eso?             

—Para que se comunique con ustedes los señores de las raíces, y las hojas, que tienen sabiduría y experiencia

¿Y mucho olor?

—Bueno también, pero les aseguro que eso es importante. Juzguen y vean la cadena de la vida, se comunica entre hombres y los seres de la naturaleza, que todos son vida.

Vale hagamos eso, a partir de mañana cuando nos levantemos cogeremos los árboles y los abrazaremos

Estupendo, vayan con cuidado y dentro de unos días, vuelvan a este lugar y descubrirán si lo han hecho el agua de la fuente.

De camino a casa, iban hablando unos con otros.

¿Cómo es posible semejante bobada ahora resulta que tenemos qué?, abrazar árboles para que veamos el agua de la fuente?”

—Yo no me lo creo.

-Bueno el que no quiera hacerlo que se quede en el castillo, que yo personalmente se lo comunicaré como secretario del rey a su majestad

Y así fue, entrando en el castillo se acercó a la sala de tronos, y haciendo una inmensa reverencia le comento cuanto había sucedido al Rey— Este quedo atónito al escuchar semejante cosa, y dijo iré con vosotros a la mañana siguiente, y no digáis a monje que soy el rey. A la mañana siguiente salió el séquito del palacio, y cuando sé acercaron al árbol de la fuente de la piedra, sentado estaba el monje.

—Buenos días, le dijeron

—Buenos días, tengan ustedes,

¿Cuántos abrazos han dado a los árboles?,

-Toda la mañana desde que salimos hemos ido por el camino abrazando los árboles y ayer igualmente cuando partimos

El monje observó que uno de los que iban con ellos, no estaba el día anterior y extrañado le pregunto: ¿Y usted quién es?

El rey se quedó pensativo no sabía qué contestar,

—Soy un humilde servidor del rey que me ha encargado encarecidamente que acompañara al resto de la comitiva para ver si veía el agua de la fuente mágica

¿Quién le dijo a usted que fuera mágica?

—Nosotros, se lo comentamos Ha abrazado algún árbol

-en realidad abrazar solo a uno, que encontré en el camino al salir del castillo

¿Y por qué solo uno, le expresó el monje?

—no tuve tiempo de abrazar a más árboles, pensé que como la comitiva iba abrazando a cada uno que se encontraba sería suficiente para cumplir que abrazar a uno que era pequeñito y me pareció necesitado

—Bien dicho caballero,

—No soy un servidor más del rey

—Majestad pase usted el primero a la fuente

El rey se quedó sorprendido de que lo hubiera reconocido Gracias entraré a ver si veo el agua

Entrando en la fuente, se acercó y debajo del pozo se vio reflejado

 

¡Oh cómo es posible me veo reflejado en el agua!

-Sus deseos son órdenes majestad, usted ha visto el agua que brota dentro del pozo,     

los demás servidores suyos por mentirosos no, se lo aseguro.

—le dijo el rey Se fueron todos acercando a la fuente Uno decía, no veo más que unas pequeñas gotas al fondo Otro mucho barro y nada de agua

Otro veo un árbol mustio dentro, pero sin agua

Y así sucesivamente todos los que iban entrando decían estas o semejantes cosas, pero nadie excepto el rey vio dentro de la fuente mágica agua

Y todos salieron descontentos y enfadados

-Eres un tramposo exclamaban como después de abrazar a todos los árboles como nos dijisteis no vemos agua

El monje le contesto:

—No basta abrazar por cumplir, sino abrazar con amor

¿Cómo se puede dar un abrazo de amor a un árbol, semejante?

¿Tontería?

—Vamos que nos sentimos engañados con semejante tontería El rey que había visto lo que pasaba, dijo:

—El monje tiene razón

¿Usted majestad ha visto agua le preguntaron?

Este no quiso revelar el secreto y discretamente se calló y no dijo nada Se despidieron de la comitiva, el monje saludo afectuosamente al rey Y le dijo:

—Vuelva cuandoquiera que seguro encontrara agua!

Agua, si claro de bromistas ahora iremos festejando con abrazos

—Partamos pues al castillo, dijo su majestad

De camino hacia el reino, la fuente mágica enfadada por considerar una burla lo sucedido, fue secando todos los pozos del camino hasta llegar al reino, y de esta forma en poco más de una semana, todos quedaron vacíos, salvo uno el del camino de la fuente mágica.

—Vuelva cuando quiera majestad volvió a decir el monje

—Así haré.

Y por esta razón pensando en esta historia, el rey se quedó en el palacio esperando que todos se marcharan y partir a la fuente mágica.

En busca del agua y del perdón de la fuente Lo conseguiría, …

Se lo contaremos en el próximo episodio del camino de la fuente Mágica.

 

 

“Cerca de la casilla, hay un terreno, donde el Azuer pasa,

Dicen   que hace años era un molino de viento,

que el aire se lo llevó

 

Ahora queda solo la tierra, la arena y la sombra.

Pero detrás pasa el camino, que me conduce a mi destino.

“Persiguiendo a mis fantasmas,las sombras que llevo dentro

mis más preciados sentimientos mis grandezas y derrotas

lo que quiero y no puedo mis tormentos e ilusiones todo florece dentro! El sueño entretiene mi pensamiento

y de puro sentimiento te llevo dentro.

No pesan los recuerdos

 

si no, no sacarlos fuera mantener en secreto lo que llevo dentro

no es una buena receta.

“Adelante cabalga de nuevo hasta donde lleve, llegue

que el camino empieza ahora donde persigo a mis fantasmas

 

PERSIGUIENDO A MIS FANTASMASHISTORIA DE CABALLEROS

 La Estela de la noche.

PRIMERA entrega.

 

Historia de caballeros, persiguiendo a mis fantasmas

 

Historia de caballeros, e inicio del relato del encuentro entre una marquesa y un caballero que dice llamarse Simplón,

¿a saber, por qué?

 

 

-Justicia, gritaba desesperadamente

¿Quién va por el camino?

¿Quién grita desesperadamente y clama al cielo la palabra justicia?

-No veo en la sombra más que a una doncella, o a mí me lo parece

-Me acercaré a ver qué pasa.

¿Quién eres, que tan fuerte grita?

-Soy la princesa de la casa de oro, y me han asaltado unos forajidos que se han llevado todas mis joyas, y han huido

¿Quién iba contigo, acompañándote o ibas sola por estos caminos?

-iba sola, la persona que me acompañaba al verlos., salió corriendo en mi defensa, pero esos desalmados vilmente lo amortajaron

-Vil venganza, deben tener, y muera antes de que no se resuelva este entuerto, y sean condenados a pena de muerte, como se merecen por tal semejante atrocidad

¿Qué han hecho?

—Quitar las joyas a una dama, y dad muerte

—no debe quedar impune

¿Quiénes lo hayan hecho?

¿Sabes acaso quienes fueron, o a donde huyeron?

—Sé que al menos tres eran, dos muy altos y otro pequeñito, como vos.

—no ando tampoco tan mal de altura señora, por Dios no diga semejante cosa,

que soy un fiel escudero para limpiar la vergüenza de su honra     

—tan poco fui deshonrada, si no limpiada de mis joyas y algún que otro baúl con ropa, que llevaba a casa de mi pretendida pareja, el marqués de Simplón

¿Vos lo conocéis?

—Me preguntas sin saber, pues no soy de estos lares, y pasaba de paso sin saber ciertamente por qué atajo o camino en este cruce coger

—Me dijeron que el condado de Melitón donde me dirijo, se encuentra no muy lejos de aquí, pero vete a saber por dónde, pues creo que me perdí hace tiempo dando vueltas, pues no en balde para mí los caminos son lo mismo

—No se apure señor caballero, que en ese caso llevamos el mismo camino, y yo puedo guiaros, arriba suba usted y conduzca que atado atrás su caballo seguirá el camino detrás de nosotros

—Me parece buena idea señora, pero: ¿Qué hacemos con los que le han robado las joyas, y las ropas que usted dice llevaba?

—No importa por ahora, vayamos primero a buscar el camino que nos conduzca al condado, y después cuando estemos allí instalados, buscaremos un grupo de personas de buena talla y porte para que capturen a semejantes villanos

—Me parece buena idea, así pues, continuemos la marcha, que de tanta charla se nos hace tarde, y va siendo hora de hincar el diente, que desde ayer en la mañana no he probado bocado, más que agua y un trozo de queso que por casualidad llevaba en mi alforja

SEGUNDA entrega.

Persiguiendo a mis fantasmas. Que sigue el relato de Princesa de la Casa de Oro. El Caballero, Marqués de Simplón

El Escudero. “Condado de Melitón”

El Posadero y los dos personajes que comen a la mesa

“Al llegar la noche, ya adentrada, porque el camino era largo, o al menos a mí me lo pareció, a pesar de lo bien acompañado que iba de la princesa de oro, las ganas de hincar el diente eran tales, que ni su hermosura me quitaba la pena de consolar el llanto de la hambruna, que había pasado días antes, cuando decidí salir de mi condado en busca de aventuras.

Uno no está acostumbrado a semejante cosa, más bien me gusta la vida tranquila sin mucha salida, porque dentro de mi castillo tengo lo necesario para no aventurarme fuera como un extraño, sin embargo, fue tanta la gana que me entro después de los curiosos libros de aventuras que leí con tiempo y tranquilidad que quise convertir lo leído en mis personajes para hacerme yo mismo el personaje del cuento que terminé de leer.                El titulo no podía ser más subjetivo:

“Aventuras de un caballero solitario, que rozando los cincuenta no había hecho otra cosa que dar el cante en su castillo”.

De tanto aburrimiento su corazón partido, sufrió la pena de encontrar a una princesa que le diera cobijo, alegría y vida altanera, o dicharachera, que no se si es parecido u otra cosa. El título del libro, me recordaba pasajes de otros libros de caballerías, y de personajes que recientemente había leído, y quiso el destino, que por aquel tiempo conociera a una compañera que un día se me acercó al castillo y me engatuso de tal forma, que quise ver lo que no era, y después de un tiempo de pestiños y peñazos, decidí partir a lejanas tierras, que según dice el libro que había leído, curiosamente no se encontraban lejos de donde tenía mis viñas, fincas y campo dorado. O al menos eso me parecía, aunque vete a saber dónde estaban porque yo de geografía, poco, y de astrología menos.

-Parece ser que dice que el condado de Melitón donde me encuentro se halla a 10 12 leguas del camino que por nombre tiene el Condado del Blanquillo, nombre gracioso donde los haya, por dicharachero y blanquecino, a quien se le ocurre poner

nombres como este, me dije—, aunque por nombres no quede de “Melitón a blanquillo”

Manifestado lo cual decidí partir por la mañana, y era hora de acostarse temprano porque si no duermes lo suficiente no descansas y todo son dar vueltas y más vueltas sobre mi adorada cama. Sin embargo, en esos pensamientos, me vino una visión que me atormentaba, y me hizo parada en la decisión de partir al día siguiente.

Curiosa visión, me expresó, donde vas tan pronto si no tienes preparado ni el caballo, ni tu fiel escudero que te acompañe, si no sabes ni partir una rodaja de sandia., comerte un trozo de melón y mucho menos montar bien a caballo.

-Como es eso, si yo estoy acostumbrado a subir en mis caballos, pasear por mi condado, cazar liebres y hasta algún que otro jabalí que se cruza en mi camino, cae ante mis dardos y flechas-

La visión me contesto

-Eres muy Simplón y no estás preparado para partir, necesitas un compañero, que te ayude en tu aventura, que puedas conversar con él, y que este cuento sea más ameno, porque tu solo en compañía del caballo ya me contaras que se te ocurre poner cuando decidas algún día escribir tus aventuras

-me parece buena idea, le, conteste, a la visión

De esta forma, a la mañana siguiente muy temprano después de desayunar fuerte, se fue de camino, a ver si encontraba un escudero que lo acompañara.

En la aventura que iba a realizar, o empresa como a él le gustaba decir.  

—Si aventura es lo que pone en los libros de caballerías que he leído, pero empresa, no lo he escuchado en ningún sitio, y por novedad deberé cambiar el lenguaje cuando decida escribir alguien lo que a continuación relato

Como ya dije y relato, aunque escrito no esté, me fui en busca de un alma en pena que fuera dicharachero, de pocos sesos, y muchas ganas de perder el tiempo, para lo cual no hace falta tanta gente porque de estos abundan mucho por estos lares.

Hice el camino en solitario con mi caballo que se llamaba Tornado, por ser veloz como el viento, aunque como yo le manifestaba a mi amigo, que por él pasan los años y de “Tornado”, te has convertido en un pequeño “torbellino”.

-Claro que lo mismo decía de mí, que los años no pasan solo para unos

Llegamos al primer pueblo que estaba en el camino, y decidimos parar y dar una vuelta, tenemos que descansar un poco, pues, aunque mucho no hemos andado, las aventuras deben ser discretas según expresan al principio, pues si ponemos gigantes que se nos cruzan, molinos donde caemos por sus grandes aspas, o personajes que nos seducen, luego el que lea el escrito pretenda de nosotros que continuemos subiendo aventuras más excitantes, dado que las anteriores les `parecerán de poca monta, y en seguida el libro a la hoguera como otros muchos me constan ya han caído, por la Santa Inquisición o aquellos que en nombre de otros se cuelgan la dicha de saber que ha de leer la gente, sobre todo ignorante, aunque de esta abunda mucho en estos tiempos.

-Deja de cotorrear me dijo tornado y paremos a comer un poco, tu entras en la posada y a mi paja y cobijo donde tumbarme una siesta, que te agradecerán mis patas tan castigadas de pisar estas piedras del camino, condenadas a ver si miras por donde pisas, que para ti nada de nada, claro pensando en la musaraña, se hace el camino fácil: me dijo el pollino-

Bajé presto del caballo, y caí sobre un charco, que curiosamente era el único que había, por diez, no hay otro sitio donde parar y bajar más que en el único charco que hay en la entrada de la posada.

-Estate espabilado, la próxima vez que bajes, porque luego te subes en mi delicada piel y todo son legañas, y trozos de barro

Entre en la posada, y le dije al posadero.,

Posadero, ¿dónde hay sitio para comer, y alimentar a mi caballo, pues venimos cansados de tanto camino, con este calor ardiente no es momento de estar dando vueltas?

El posadero me miro con cara de pocos amigos, y me dijo:

-No se apure señor, que encargo al chico que coja su caballo y lo lleve a la cuadra, allí tendrá abundante paja, para comer y dormir si quiere una buena siesta, y si quiere hasta aventura con una hermosa yegua que anda en la cuadra podrá tener

 

-Deje las aventuras para otros caballos que pasen recelosos por su cuadra, que el mío es muy caballo, aunque ya en años anda, pero lo único que necesita es comer y dormir un rato, porque pronto él y yo partimos en busca de aventuras

El mozo salió presto de la posada y dirigiéndose a mi tornado lo cogió de la cinta y camino hasta la cuadra.

-Posadero, deme de comer abundante, que hambre tengo para comer un rato,

-no se apure siéntese gran señor que en seguida le preparo un buen plato de Duelos y quebrantos, una jarra de vino fresco y si luego satisface su hambre, ¡una empanada o varias de conejo

-Conejo, horror, más gato asado prefiero que comer conejo

-no se apure que, quedando una olla de vaca que tengo preparada como comida del día, a los demás señores les sobra y yo sé la preparo cuando haya zampado los duelos y quebrantos, que están para chuparse los dedos

-Vale perfecto dejemos la charla y póngase a preparar los guisos que yo mientras me siento y contemplo su posada

Al tiempo que preparaba el guiso el posadero, bajaba por la escalera, una dama que acompañaba a un curioso personaje que a su lado iba.

Ellos se pusieron sentados cerca de la mesa y con los buenos días, que no tardes, porque aún no había comido, aunque por ser tarde ya estaba el sol bajando.

Se sentaron en la mesa y empezaron de fina charla, subida tal vez de tono, para mis oídos, que acostumbran a escuchar poco, solo el silbido del viento y el rebuzno del caballo, y por su puesto mis conversaciones que en voz alta siempre llevo, que me escucho por un oído y saliendo sale por otro.

El posadero se acercó a mi mesa, y con la bandeja preparada soltó la cazuela de barro, que parecía arder en sus manos:

-Aquí tiene su comida, espero le sea de agrado y con el vino, y la olla luego de vaca que le sirva, hartara su paladar, que como dijo: lleva sin usar varios días

-déjelo hay que en seguida le doy cuenta, con mi mano presta y mi servilleta

Alrededor de los hombros para que no callera gota de líquido del puchero, empecé con tenedor y cuchillo un buen trozo de pan blanco que tenía y entre sopa y sopa rebañar el plato hasta que se quedó con brilla la cazuela de barro servida por el posadero

-Ya veo que había ganas:-contesto la doncella, cuando semejante comida zampé ,y no queriendo ser atrevido ni parecer descortés ,le dije que normalmente como despacio, y con menor cantidad pero que había sido tan largo el camino que sin duda el hambre me hizo devorar con tanta ansia la

comida del ventero, a parte de lo bien preparada que estab-             

La señora se presentó como la marquesa de rio grande, y el acompañante su fiel escudero.

¿Qué hace por este lugar?: le pregunto la marquesa a Don Simplón.

-Vengo en busca de aventuras, he dejado mi hacienda y me dirijo al condado de Melitón

-En busca de una dama, que el otro día encontré en una de mis aventuras y tan prendado de ella quedé, que decidí ir en su búsqueda

-Está usted muy lejos de semejante sitio, ¿se ha perdido acaso?

-No mi caballo y yo hemos llegado por estos lares, porque antes de ponernos en camino hacia el condado, decidimos buscar un fiel escudero que nos guie en el camino, a mi caballo y a mí mismo, en todas las aventuras y cuentos narrados en los libros de caballería siempre el señor va acompañado de un fiel escudero.

Si no parece tener menor importancia e incluso está mal visto.

—Hace usted bien, no es aconsejable que un hombre de su prestigio vaya solo por el mundo: le dijo el Escudero

El ventero viendo que los tres estaban en fina charla y escucho de lejos la conversación, comentó:

¡Vive Dios, que yo conozco uno que le ira como anillo al dedo!

¿De quién habla usted señor ventero, o posadero?

—Tanta monta monta tanto le contesto que me diga una cosa u otra, me refiero a lo que me pareció escuchar sobre el escudero, disculpe que me meta donde no me llaman, pero en este lugar las paredes oyen, aunque uno no escuche

—Ya veo, que usted a o parte de buena mano en la comida tiene fino oído, le contesto el marqués don Simplón

—la comida la prepara mi querida esposa que para eso de las manos y del olfato no hay persona en el mundo que le gane

—Ciertamente, confirmaba el tema la señora y el propio escudero confirmaba tal extremo, nosotros solemos pasar mucho por esta posada pues tiene fama bien ganada de que preparan unos duelos y quebrantos, gachas, gato asado y pisto como en ningún sitio de España

—Es bien merecida mi fama, ya son muchos años los que preparamos humildemente la comida, hasta una vez vino según dicen el Rey Carlos cuando pasó de Andalucía a Castilla

—Cierto es, aquí durmió incluso en una habitación que lleva por nombre suyo, y

que aún conserva en el mismo estado, que tuvo cuando durmió      

—Que grandeza la suya cobijar a semejante huésped— le dijo el marqués

—Sin duda nuestros títulos quedan de picarillo al lado suyo, pero de todo tiene que haber, marqueses, señores escuderos y vasallos y buenos artesanos que preparan la comida

—Y Gañanes en el campo dijo uno que andaba por la mesa más lejana.

—Ciertos gañanes para trabajar y recoger la siega, que tan buenos frutos el campo da por estas tierras

—Y caldos manchegos, también, que no falten, de buena gana me quedaba por estos lares mucho tiempo, sin duda la comida, y la conversación abunda y encanta rodearse de gente como ustedes, pero la prisa ya me va entrando y usted según dijo y creo escuche bien, conoce al perfecto escudero

—Dice bien, que lo conozco y puede que le venga como anillo al dedo.

—Mucho anillo debe ser cuando tan fino dedo tengo

—No se apure que, aunque un corte haya que dar de quedar como un guante, cuando usted quiera me lo presenta, que parece que ya lo estoy viendo

—Vaya tranquilo y por ahora descanse, que la noche va viniendo y las sábanas de la cama ya están prestas par que usted se acueste, y mañana por la mañana cuando amanezca, le preparo un desayuno que se chupara los dientes

—Y con fuerza repuesta le llevaré donde se encuentra el escudero que sin duda le acompañara en sus aventuras, que espero sean como mínimo como las de cierto hombre que también

—un día por esta posada vino, y que confundió mi humilde Posada con un Castillo, donde su colosal Dama dicen que vivía

—Ah si lo leí en uno de los libros que últimamente pasaron por mis manos, gran señor y hombre, y gran pluma la que escribió tales aventuras, pues espero que la pluma que escriba la suya al menos llegue un día a ser algo parecido.

No espero tal cosa de la pluma que me escriba, porque no tiene parangón el anterior que dijo, con el simple que me escribe que de talento poco y de pereza. mucha, cosa que es necesaria para escribir buen libro

—Todo se anduviera,-dijo el escudero

Y la señora marquesa escuchando la conversación sobre la pluma y el escrito, y todo

lo demás dijo:

—Mañana en la mañana nos vamos temprano camino de Andalucía, donde nos espera en Jerez unos amigos

¿Muy lejos queda el camino todavía?

 

—Si es cierto, pero aún es pronto y no mucha la prisa

—Ciertamente -dijo el escudero

—pues buenas noches tengan ustedes, que ya a la habitación marcho, y si no nos vemos, buen viaje tenga, y encuentro en Andalucía

—Buena región de España, sin duda-dijo don Simplón

Confinado queda dijo un huésped que se encontraba tomando una copita de licor dulce de Chipiona.

¡Yo soy de la maravillosa ciudad de Granada donde todo es hermosura!

—Sin duda, hermosa y bella ciudad dijo la marquesa

—Por allí pasaremos a la vuelta de Jerez, camino de vuelta

—Vayan y queden el tiempo que necesiten que si acordamos podremos vernos, que yo parto mañana y allí me quedo dijo el que llamaban granadino el de la mala folla

— buen nombre tiene usted

—Allí abunda sin duda, es la tierra de la malafolla según dicen, pero no se sabe

el origen del nombre

Según explica José García Ladrón de Guevara en su libro ‘La malafollá granaína’, es “una suerte de mala hostia gratuita que los granadinos repartimos sin ton ni son a todo aquel que nos rodea y que, en ningún caso, denota mal carácter, ni mala educación, ni animadversión en particular por el interlocutor

“Una de las historias más sonadas tiene que ver con un aprendiz de herrero de Sacromonte cuya función era soplar las ascuas siempre a un ritmo adecuado para mantener la temperatura idónea. Sin embargo, parece que el aprendiz no era demasiado habilidoso con esta destreza por lo que su padre le comenzó a decir que tenía mala follá, haciendo referencia a su no saber con el fuelle. Y, según cuentan algunos, este podría ser el origen de esta expresión tan popular. De hecho, esta es la historia más extendida en cuanto al origen de esta expresión se refiere. Sin embargo, lo cierto es que, como todas las palabras que evolucionan a lo largo del tiempo, es difícil determinar con certeza donde comenzó el uso de dicha palabra.

Sea como fuere, lo cierto es que malafollá es una de las palabras más usadas en el día a día por los habitantes de Granada. Además, no importa si eres andaluz o no, te aseguramos que este peculiar vocablo formará parte de tus expresiones favoritas en cuanto pases unos días disfrutando de la ciudad de La Alhambra”.

Y aquí lo dejo, para sus ilustres lectores

A la a dormir se ha dicho, dijo definitivamente Don Simplón. Si ustedes quieren seguir conversando sigan, que yo ya me voy a la cama-.

Y la marquesa, el escudero, el ventero y el granadino, se quedaron un rato más compartiendo mesa y mantel, que en esto de comer todo es empezar, pero nunca si la degustación es buena, como el caso era, se termina, y acompañado de un buen vino, aún más exquisito gusto.

Hasta mañana, ya lo despertare, pero antes el gayo le dará los buenos días, que por aquí no necesitamos nada para despertarnos sino el canto del gayo que pronto suena

Espero que afine y de las horas no muy tarde, que ya las telarañas se van pegando No se apure que el Gayo es fino, como un Pavarotti, en un concierto

—Buenas noches

TERCERA        entrega.

De cómo se busca un escudero mediante la aventura de un juego, entre el mozo, el Posadero y la Marquesa, que luego dice parte a lejanas tierras, y Don Simplón que haciendo honor a su nombre de baba en babia parece se encuentra, a pesar de no haber sido nombrado a un caballero de caballería, que de lo otro parece que poco tiene.

“El Gayo como de costumbre, antes de que amaneciera empezó con mucho gusto y refinado canto a tataratear los acordes, que vespertinamente hacía a diario

-Hermano Gayo, por mi parte ya puedes dejar la música que, con semejante sonido, seguro a mi buen caballo habrás despertado, a propósito ¿qué será de él?, que, desde ayer por la tarde, desconozco que tal le habrá ido. Espero que haya bien descansado y no se haya dedicado a holgazanear, con ninguna yegua, de las que dijo el ventero.

—Va siendo hora de poner pies en polvorosa, ¡y no rezagarse más que! ¡por Júpiter!, el tiempo pasa, y aún no hemos encontrado Escudero, y si esto va tan despacio como hasta ahora viene sucediendo, no podre empeñar mi destino a semejante causa a la que me he prometido. Reconozco que aún es pronto, y no ha ocurrido salvo la aventura del encuentro con la dama, y posterior ida a mi castillo, para encantarme con el viento que me dijo que buscara escudero, y posteriormente el viaje a semejante posada con todo lo que aconteció sin duda interesante ayer, pero poco práctico a los fines de la historia, y aun sin saber nada de mi pobre pollino o caballo y de cómo anduviera por esos mundos de pajas y revolcones

-Bueno presto para abajo, voy que seguro el ventero me tendrá preparado el desayuno, para coger fuerza el camino, pues de todo es sabido cómo dicen los libros de caballería, que un buen desayuno, hace fuerte el camino y endereza al sabio, que sin duda su mollera pierde por falta de alimento con que pensamiento le lleve, y a un buen caballero como puede subir a caballo y cazar presos si con la fuerza de un lechugo no alcanza ni para derribar un gusano que se le cruce en el camino. Aunque también es cierto que he leído de aventureros que apenas con un soplo de comida hacían aventuras sin par. Todo sea que por mi causa necesito de alimentar mi barriga con una buena comida, pues no en balde un buen guiso matutino refuerza según manifiestan la vista y el paladar para agasajar a cualquier dama que encuentre en el camino, si bien también escuche que hacer ayuno y penitencia, pasar necesidad y ansia, es fortalecer el espíritu de la caballería, porque si no que caballero iba a ser.

Dio de comer a su hidalgo caballero buenos guisos y menús contundentes, si bien también ayunó y pasó necesidad, porque si no ¿qué caballero iba a ser? Sin pasar necesidad por la causa. A todo esto, bajo para el patio donde ya lo esperaba el posadero, que después de sentarse en la mesa, le dijo:

¿Qué tal ha dormido, en la cama que le prepare?

No habrá tenido problema de conciliar el sueño, con una buena cena, y un buen revolcón en la cama, se hace mejor el camino.

—Bueno ciertamente que he dormido como un lirón y no me quejo de cama, aunque podría tener más caliente la habitación que por la ventana entraba un aire serrano que gracias a Dios me puse, el mantón que llevaba y pude dormir

—Prepárese a tomar el almuerzo, que le he preparado y enseguida cunado vos disponed partimos en busca del escudero.

Mientras daba cuenta del desayuno, la burla gestada por el ventero y el mozo de cuadra, se fue haciendo camino, y a todo esto, se fue el ventero en busca de la dama que ayer por la noche, narramos que a propósito bajaba para saludar a nuestro Marqués. El ventero fue presto en busca del mozo, que estaba en la cuadra preparando al corcel.

—Mozo ya va siendo hora de que te prepares, te pondré el traje que tenía preparado que te dio el anterior señor que paso por esta posada, al que dejamos más tieso que la mama juca, y a presto te presentara junto a mí en la entrada del árbol que hay saliendo del pueblo, donde parare con el Marques y la Marquesa, y te dispondrás con lisonjas y otras artimañas que tú sabes, para hacerle ver al señor Simplón que tú eres la persona adecuada para servirle como fiel escudero

—Así será le contesto el mozo, mientras daba de comer al caballo, que según relata durmió placenteramente toda la noche

El ventero terminado la conversación con el escudero fingido, se fue a la posada, y terminado el desayuno de la marquesa y Don Simplón, se dispuso a comentarle.          

—Si ya ha terminado el desayuno y todo lo tiene dispuesto, salgamos prestos en su caballo y el mío, en busca del escudero

—Por júpiter que así sea y de la Marquesa con un besamanos se despidió, hasta otro momento.

La señora marquesa dijo:

—Si a usted no le incomoda, podemos acompañar su camino junto al nuestro, porque hemos terminado en esta posada, recogido y limpiado el polvo, y una vez desayunando, nos espera el camino, por si usted quiere no ir solitario, y aunque le acompaña el ventero y su buen caballo, cuantos más seamos, conversación más agradable por el camino llevaremos

—Está bien:-contesto Don Simplón que, aunque no soy muy amigo de caminar acompañado, pues según dicen los libros de caballería, es costumbre de los caballeros caminar en solitario con sus fantasmas y pensamientos, conversando, no parece impedir que antes de encontrar escudero y no haber sido aun armado caballero andante, pueda haber excepciones y salir en animado grupo en busca del fiel escudero

—Así será

Se añadió al grupo junto con la Marqués, el escudero de la marquesa, y bajando la barandilla, se despidió amigablemente el granadino, que dejando la malafolla aparte, muy gentilmente le deseo a todos feliz partida por esos mundos y como dice el refranero,” mejor volver seguro que volver, que no quedar cojo en el intento”.

Prestos marcharon en animado grupo, saliendo por las calles del pueblo, que, por la hora de la mañana, aún estaba la gente retraída en casa, o haciendo faena en el campo, que solo los poco hacendosos, holgazanes, y perezosos, pueden permitir caminar a estas horas, salvo caminantes y gente de corte, que necesiten. desplazarse de pueblo en pueblo.

Unas cuantas leguas más allá del lugar donde partieron, y antes de llegar al lugar donde habían pactado el encuentro el posadero y el mozo, apareció de lejos un grupo de pastores que con las ovejas iban por la cañada pastando.

—Apártense dichas ovejas del camino, que entre olor y polvorín nos pondremos como guarros antes de salir del camino

—Oigan ustedes, menos altanería, y más educación que aquí nadie ha insultado, y el camino es ancho para que giren un poco sin necesidad de insulto. Que no crean ustedes que por llevar un caballo y ciertas ropas lisonjeras son más agraciados que yo y mis ovejas

—Nada de ofensa, se pretende, solo un poco de cortesía, para que amigablemente entremos todos por el camino, sin dar rodeos por los árboles.

Pararon los caminantes, dando paso a las ovejas y el pastor, sin olvidar del perro que siempre atento va a cualquier contratiempo.

—Pasen ustedes que ya terminamos por hoy de pasar por este camino, y sigan su paso que parecen ustedes un grupo de cortesanos en busca de alguna aventura-

—Efectivamente-le dijo don Simplón y siguieron el camino.

Llegando al árbol, se encontraba leyendo un libro el mozo, tal y como habían pactado, el venturero la Marquesa y el escudero.

—Mire uste señor que sentado en el árbol veo alguien leyendo

—Si parece, si

¿Qué hará debajo de ese árbol, que parece una encina, leyendo al parecer con bastante tiempo?

—Acerquémonos y salgamos de dudas

El mozo viendo venir a tanta gente, aparto el libro de su vista, y se dirigió a ellos con semejantes palabras.

—Buenas tardes o días, mis señores, ¿qué se les apetece?

—Vamos camino de Almansa, en busca de un escudero para el caballero El mozo dirigió la vista a don Simplón y con voz tenue le dijo:

—Si usted anda buscando escudero, hoy ha tenido su día, pues no en balde me encuentro sin trabajo desde hace unas semanas

¿Y qué trabajo tenía le pregunto el ventero?

—Antes de venir a este lugar, estuve sirviendo a un ilustre caballero andante

¿Y por qué motivo lo dejo?

—Por motivos, aparentes ninguno, se enamoró de una bella dama, y ella le dijo que no necesitaba escudero, que con ella se bastaba para aventura y aparte

¿Aparte, que expresión es esa?

—No se lo puedo decir más que ella así lo refirió antes de que me indicara mi caballero, que ante tal opinión y ante las cosas del amor mejor servirla a ella que servirle un escudero

-Bueno algo sí que puede llevar razón-dijo la marquesa al escudero, mirando de reojo a Don Simplón

(Este ni decía ni asentaba, se encontraba como en babia)

Bueno ante semejante opinión y visto que usted tiene talento por haber servido a dicho señor, parecería que si a él le viene como anillo a l dedo que usted se haga su escudero,             

-Por mi encantado, soy dicharachero, charlatán, y guía, acompaño en silencio cuando hace falta, y busco cobijo en buena casa, si es la condición que me pone el caballero, de comer me gusta soy un poco glotón aunque panza tenga puedo estar durante días y días sin probar bocado, y sabiendo que esto ocurre más de la cuenta no se preocupe por ello que se aguantar la hambruna, y por otra parte, si el fiel caballero alucina algún día viendo donde no hay paisajes, u otros castillos, no se apure con mucho disimulo y tacto entraré en su mundo y el de real a idealista en un periquete cambio

—Buen fichaje parece este, le dijo el posadero, si a su criterio, mejor que el mío, le parece al caballero

Este entrando en el mundo de donde se había apartado temporalmente y escuchando la conversación les dijo:

¿Para qué seguir buscando por los caminos o llegar a ninguna otra ciudad, en busca de escudero?, si tan ilusión le hace a él y a mi pollino, servir en aventuras varias, ya está usted contratado, levante el trasero del suelo, coja su libro y ropa que lleve y si esta amable gente quiere le buscaremos un burro para que nos acompañe

Pues tengo entendido que semejante escudero, debe caminar con burro, por ser no tan importante que el caballo donde monta el caballero.

—Así es mi señor, no se apure por ello, que aquí cerca en el rio encontraré el pollino, que conmigo venía, el cual como su nombre indica mientras yo me daba a la lectura él se daba a los placeres de la vida

—Así es dijeron los presentes, parece que el destino ha querido que encontremos fiel y rápido a nuestro escudero mozo para que acompañe al Marqués don Simplón

El mozo se apresuró corriendo en busca del pollino, mientras la marquesa y su escudero se despedían de nuestros amigos, no sin antes desearse buen viaje y aventuras, y que seguro en otras batallas, aunque más tarde fueran encontrarían un momento para seguir viéndose.

El posadero muy contento de semejante aventura, les dijo:

—volvamos por el camino de vuelta, antes de que se haga tarde, que la posada, aunque posadera tiene, y bien apañada, por cierto, no es conveniente dejar sin posadero acompañante que mucho lagartón circula por estas atrevidas tierras

—Así es dijo la Marquesa, que nunca se deje a la moza sola

Y así fue y partieron de vuelta todos muy contentos y felices, hasta llegar a la posada donde el posadero quedo, y el mozo ya escudero, el caballo, y don Simplón continuaron su camino, en busca de la deseada doncella a la que ya con todo recompuesto, como los cánones manda, a la espera de juramento para hacerlo caballero, ya podían sin duda partir y dejar la posada donde termina esta particular batalla.

 

CUARTA entrega.

Persiguiendo a mis fantasmas. El castillo encantado

Buen camino de vuelta a casa llevamos, empezó el Escudero a decir a Don Simplón, válgame Dios!, (pensaba el caballo que con paso ligero iba por el camino).

De esta manera es contesto el marqués, llevamos buen paso, pues el destino quiso que nos separáramos mucho de donde está el comienzo de nuestra aventura.

—De esta manera es mi Señor, que, por estos lares, es conveniente ir ojo avizor, porque entreteniendo la vista, te salta cuando menos lo esperas un águila o aguilucho que te desarma sin darte cuenta, y sin ninguna contemplación.

—No tenía yo por ser este camino peligroso, sino todo lo contrario, le manifesté al escudero.

—Por cierto, mi buen escudero, debemos tener previamente una pequeña charla entre nosotros, para saber con quién camino en tan larga aventura, que no está bien ir acompañado con alguien desconocido, a pesar de ser bautizado por tan semejante señora que dio el visto bueno cuando nos conocimos y del posadero que parece tiene tacto en conocer a gente del pueblo.

—Dice bien mi señor que yo en esas andaba pensando cuando íbamos caminando por esta. Cañada.

—Bien dices mi amigo escudero, al referir con el nombre de cañada el paso que llevamos

—Sin duda es una cañada y aún más le digo mi Señor, es una cañada Real

—Y con mucha honra

“Camino de paso, camino de trashumantes, camino de ovejas y pastos donde se crían las mejores de España”

¿Ovejas, manifiesta?

—Y todo tipo de pastos

(uso tradicional en la trashumancia en España, reguladas por edicto real de Alfonso X el Sabio en 1273 Así, junto con la creación del Concejo de la Mesta, quedaron

Definidas las cañadas reales).

—Bien dice en esa definición de cañada, bien regulado y buen Rey que por sabio en España hubo

-Ya no los hay

—Si es cierto, de esto como en tantas cosas se van perdiendo las buenas costumbres   

—Y todo lo que realeza lleva, se ha ido perdiendo

—Ciertamente, no puedo negarlo, pero atendiendo su consejo, me gustaría antes de continuar con realezas, caminos y cañadas, que si a usted le gusta contarme un poco su historia y nombre

—Bien dicho sea mi señor, pero antes de seguir decirle, que, aunque guste a usted nombrarme con el sobrenombre usted, prefiero yo nombrarle con dicho sobrenombre al referirme a uste, o decirle Señor caballero, o incluso Marques si usted gusta, aunque no por su nombre que parece cortesano, y todo dicho con el respeto que su dignidad me merece, que alta debe ser cuando tan bien rodeado y aventuras quiere

TIEMPO ha de tener

—Además, y antes de usar su palabra, quiero decirle que soy muy ligero de habla y si le falto corríjame con una buena patada

No se apure que el consejo viene bien cuando con cariño se dice, la duda no ofende, y agradece

—Bien gracias sigo Señor, que yo tengo por nombre Sancho, pues así lo quisieron mis aguerridos padres, que en paz descansen

Nombre complejo y sonoro sin duda

—Dicho lo cual, y como a mí también me lo parece, si usted quiere, dejemos los nombres tanto de usted como el de este humilde servidor suyo, y dado lo sonoro de SIMPLON Y SANCHON, que tienen los nombres, aunque queridos por nuestros adorados padres, y dado que según veo ya no se encuentran por estos lares, ni lo escucharan, digamos simplemente, yo a usted caballero andante, y usted a mi escudero.

—Y el caballo Guerrero

—No relinches que puestos a cambiar nombres el tuyo resulta más sonoro y no tan discreto, pero dejémoslo estar, pues pocas veces pronunciaremos tu nombre

Y dicho lo anterior

—solo decirle que yo me crie por esta zona de mi amada España, y como ya le referí en nuestro encuentro, estuve de fiel escudero de un caballero andante, que, encontrando una dama, prefirió dejar mi compañía por la de sin duda más alta compañera

¿Y cómo era el caballero?

Un caballero que mil batallas gano, y mil homenajes le dieron, era señor, amable y servil, que un día vino según manifiestan de lejanas tierras.

¿Como de lejanas?      

—Según dice y me dijo, aunque a mi poco comentario hacía, pues según él no era bueno la conversación con escudero de chismes y cosas vulgares, que de esa forma un caballero se hacía pueblito y el vulgo según decía no es buen compañero, más que amigos de pobres que no dan más que problemas y todo si te dejas te lo quitan y devoran

Por eso yo poca conversación tuve con semejante aventurero, solo decirle que en miles de aventuras fuimos, y la mayor de las veces sufridas.

—Que belleza de vida

—No crea que mucho trote sin casa, y mucho pellejo junto, mucho calor en verano y en invierno frío, no es bueno, por más que mochila lleve, casa donde refugio, y de vez en cuando un polvete, que de todo tiene el camino

—Lisonjero de boca, no me diga palabras que ofendan

No ofendo decir semejante palabra, que por corta dicha no es menos cierta-

—Cierta o no la duda ofende, y debe ser su lenguaje sereno, altanero y discreto, sobre todo cuando veamos a mi gran doncella

(Será mi perdición sin duda pensó el escudero)

—Dejemos por ahora la charla que de hablar se cansa y paremos un momento a descansar el camino, que yo ya molido voy y mi caballo dando coces

—Buena idea dijo el escudero, sin duda lo agradece el caballo, un servidor suyo y el cuento, porque allí a lo lejos veo una casa bien grande, que sin duda pudiera ser una hermosa posada donde dejar las aventuras comer y descansar, que como dice el refranero el comer y el rascar todo es empezar

—Sin duda, bien dices escudero

—Señor a su humilde servicio

—Cabalguemos, pues, y Dios dirá que es lo que sigue

 

 

QUINTA entrega.

La posada, la comida y los Marqueses de Haro del Meñique Izquierdo.

Se trata de un relato sin duda fingido, porque por mucho que ustedes busquen, no existió jamás tal casa ni Marqueses, aunque en el camino mucho de inventado concuerda con la realidad, según me parece.

“Dejado el camino, que les conducía a la posada, en las puertas, (pues eran varias las que había), a cuál más grande, que parecían resoplos del viento, nuestros queridos compañeros, saludaron al personal que en la puerta había.

Vieron dentro del patio que les conducía por la puerta que parecía principal, un gran carro con varios caballos, y de negra estilo, que parecía salir de un cuento de hadas.    

¿De quién será semejante carro, con tanto caballo y estilo funerario?: comentó el escudero a Don Simplón:

Bien dices, que debe ser alguien importante, pues no en balde, el carruaje es de enormes dimensiones.

Sin duda, pasemos y dejemos tranquilos el caballo y el pollino, y descansemos de tan largo camino

A la entrada de la posada una gran mesa curtida de platos y manjares, parecían dar la idea de que las personas del carro estaban preparadas para comer.

Posadero buenas tarde, dijo Don Simplón,

-Buenas tardes le contesto el posadero,

¿Que se les ofrece,?

-Ofrecerse lo que se dice ofrecerse, ¿que busca un caminante en semejante posada?

-hincar el diente y reposar la comida, le contesto el posadero-

-Bien dice amigo mío, que para mí escudero y uno mismo hincaremos el diente. No olvidando mi querido Trueno que en la entrada dejamos, para que, si usted o un criado suyo puedan darle alfalfa, con que alimentar su barriga.

El posadero llamo a un criado para que preparara el caballo, y lo alojara en el pajar.

Le preguntaron antes de buscar mesa en que sentarse, por el carruaje negro grande que en la puerta había.

—Se trata de un carruaje funerario, les dijo el posadero, allí dentro van los restos de don Gumersindo de Haro y Meñique derecho, de la Ilustre Casa de los Haros Torcidos.

—No conozco a semejante caballero, que sin duda por su ilustre nombre debió ser muy recatado en vida.

—En el carruaje su querida viuda la marquesa de Haro y meñique derecho, de la Casa de los Haros Torcidos, le acompaña, y 3 hijos que, aguerridos y apenados, junto con sus respectivos lacayos, descansan del camino, para continuar su marcha una vez descansados y comidos.

—Bien harán de descansar y comer, pues los entierros con la barriga llena mejor saben, y el refranero que dice:

“Menos malo es mortuorio, que casorio.” O aquel que dice:

“La muerte es un misterio y el entierro, un secreto.”

—Bien cierto, lo que sale de su boca es, le comentó el posadero al escudero.        

—Vamos pues antes de ponernos en la mesa, a dejar en la habitación las cosas.

Quitemos el polvo de camino

—Suban ustedes mientras yo les preparo el guiso de puchero de buey, que les quitara el hipo, y les dejara un aliento que no podrán más que relamerse los dientes de puro placer y gozo

Mientras estaban en la habitación, nuestros amigos, bajaron el séquito de la Marquesa viuda y los hijos del Señor Marqués de Haro y Meñique Torcido.

¿Parece que no estaremos solos?, en la comida, viendo servir el puchero en la mesa contigua.

—Han venido unos ilustres caballeros, bueno un ilustre caballero y su escudero acompañante, que mientras preparo la mesa se están quitando el polvo del camino, que, por el tipo de polvo fino, el camino debió ser tranquilo.

¿Conoce usted un polvo de otro polvo?

—Bien distinguido caballero, que una cosa es un polvo polvoriento y otra un fino polvo.

—No sabía yo distinguir entre polvos, le contesto el otro caballero

—Dejemos los polvos, contesto la Marquesa, y vayamos a la mesa, que se nos hace tarde, y el marqués necesita descanso.

—Más descanso que el que tiene no puede ofrecerse, pero sin duda el descanso eterno pasa por un buen cementerio, una cruz y una sotana que le dé un buen sermón.

—Vayamos pues a comer

Al rato bajaron nuestros amigos, que, ya dejados los polvos del camino, se prestaron a sentarse en la mesa contigua a los marqueses.

—Buenas tardes, mis condolencias señora Marquesa e hijos del tan ilustre caballero-

—Agradecidas palabras suyas, le contestaron al unísono

—Sentémonos pues a comer

El posadero y el criado, junto a la señora posadera que salió de la cocina, con los ilustres manjares empezaron a servir las mesas:

“Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón, duelos y quebrantos y, lentejas con palomino”

(Los duelos y quebrantos es un plato tradicional de la cocina manchega (España), cuyos ingredientes principales son huevo revuelto, chorizo y tocino de cerdo entreverado, todo ello preparado en la sartén. Se trata de un plato de alto contenido calórico, conocido internacionalmente por aparecer referencias de él en el libro de don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes.1 Hoy en día es muy popular enlos restaurantes de la región de Castilla-La Mancha y el sur de la provincia de Madrid, donde suele servirse en cazuela de barro)

—Mucha variada y abundante comida sin duda

—Refrescada por un buen vino tinto de la tierra, les contesto el criado

No tardaron en dar buena nota de la comida, todos los comensales, que en menos de media hora todo estaba limpio, y las barrigas bien llenas de tan suculentos manjares.

¿Y a dónde se dirigen ustedes?— dijo la Marquesa de Haro a don Simplón

—Vamos de camino a la hacienda de doña

—Buena hacienda sin duda, le contesto, la señora de Haro

¿La conocen ustedes acaso?-les dijo el escudero

—De todos es conocida la Señora, por su mucha belleza y señorío, le dijo uno de los hijos de la Marquesa.

¿Y de qué la conocen ustedes?-le dijo a don Simplón

—Conocerla, conocerla, no mucho, solo un día que tuvimos una aventura en un carruaje.

¿Cómo es eso?, contesto apresurado la marquesa, extrañada de semejante respuesta

—No se apure que no es nada, quería manifestar que, de camino a casa, se enfrentaron a su carruaje unos asaltantes bandoleros, y que, con mi brava espada, conseguir atajarlos y que se fueran prestos.

—Que fuerza y valor sin duda tiene

Ella quedó gratamente sorprendida, y después de una amena conversación, quedo en que me pasara a verla y saludarla, y en eso ahora voy a devolverle la visita.

Uno de los hijos de la Marquesa, que sin duda estaba por los huesos de la Señora, en admirada del compromiso que pudiera perder por semejante visita, se apresuró a expresarle al Marqués.

—No se apure usted Señor que tengo entiendo que la Señora que dice, tiene comprometida palabra de casamiento con un Señor que de lejanas tierras viene

—Sorprendido don Simplón-le dijo

—No sabía nada de semejante cosa, será cuestión de darnos prisa y caminar en búsqueda de nuestra señora, para aclarar las cosas, pues si comprometida anda con un señor, o bien lo deja a él, o bien nosotros la dejamos a ella.

El escudero, que veía al caballero en aprietos, y viendo el posible engaño del hijo de la marquesa, le dijo:

 

¿Y usted porque sabe tanto de semejante caballero,no será que busca que mi ilustre caballero, pierda las ganas de buscar a tan atenta dama?

—Como osa decir semejante cosa un escudero, yo no digo más lo que de todos es sabido, y que mis hermanos y madre e incluso el posadero y compañía pueden convenir si es cierto lo que digo o no lo es.

El posadero viendo que el hijo del Marqués estaba por los huesos de semejante dama, y no queriendo enfrentamientos dijo:

—Es cierto que se escucha lo que usted dice, aunque más parece producto de lenguas malvadas, y pocas amigas de buscar compañía a la señora que otra cosa

Así es contestaron los hermanos, aunque por no sabido si es cierto o no lo que mi hermano dice, no puede usted con esa boca no tener por cierto lo que mi hermano dice:

Más parecía propio de una persona que se siente apenado por dejar un amor herido.

¿Cómo osa un escudero manifestar semejante cosa, a tan ilustre caballero?

—Dejemos los comentarios, que a nada conducen, y no son buenos amigos, para otro momento, manifestó don Simplón, si es una cosa u otra, será comprobada pronto por nosotros mismo, pues enseguida que terminemos y descansemos un poco partiremos prestos a ver a la señora y saldremos de dudas, si quiere.

—Buen criterio su comentario dijo la marquesa, que no es cuestión de enfrentamientos por nadie, y más por semejante cosa

—Vayamos pues a lo nuestro, continuemos el camino, que descanse en Paz el marqués de Haro, y si ustedes algún día pasan por el condado del meñique

izquierdo tendrán posada y comida

—Venga, pues, ese saludo, y despidiéndose de los señores subieron a descansar un poco antes de partir al camino que ya les conducía a ver a la señora

donde saldrían de dudas continuará

 

fin primera entrega

DESDE EL CORAZÓN TE SIENTO

Continuará

 

LOS FANTASMAS ATACAN DE NUEVO. HISTORIA DE TERROR

 

— Bien, usted que me propone

— escribir un libro

¿Un libro?

— Eso hasta yo que no doy pie con letra puedo hacerlo, aunque tarde mucho tiempo.

— Claro cualquiera, simplemente hay que tener algo de inspiración, y tranquilidad, sobre todo mucha tranquilidad.

— Habrá que tener también el don de saber escribir. Las letras no se ponen solas. Y sobre todo un buen guion. Escribir por escribir, ¿de qué sirve? La gente quiere buenos guiones, y si usted pretende vivir de esto, y que la gente compre su libro, deberá pensar antes muy bien lo que escribe. Previamente, empezaba por escribir cuatro cosas que se me ocurrían, por ejemplo, que he hecho hoy, y lo relataba de arriba abajo, cuando vi que mi vida era monótona, casi aburrida, ¿qué iba a escribir? Y se me ocurrieron muchas cosas, para ir saliendo del paso, hasta que no encontré nada que poner. Me desanime tanto, que llegue a odiar los libros, la escritura, y todo lo que hasta entonces me había mantenido fuera del mundo, mi mundo. Aquel que me inventé, que soñé, y que opinaba era, lo único.

 — Si claro uno se imagina que una etapa de la vida, lo es todo, llegas a creerte Robinson, el más guapo de la clase, porque alguien te dice algún que otro piropo. 

— Y sobre todo te encierras, pienses un mundo ficticio, y cuando descubres que no era nada, te hundes, y vienen todos los demonios a enterrarte profundamente.

— Cielos es cierto, eso me paso creo

 — si no estás seguro, si te hundes, te aseguro será difícil, muy difícil salir del pozo.

Cielos así es

—y volviendo a nuestro inicio de conversación……

—no recuerdo, 

le decía, que le propongo a usted escribir un libro, pero no un libro cualquiera, sino un buen libro,

ah ya recuerdo, ya recuerdo.

Y dígame, ¿en qué consiste lo que usted me propone?

—Fácil amigo, escribir un libro en 24 horas

claro, así de fácil, un libro en 24 horas, cree usted que las teclas andan solas

—no que va, es un trabajo duro, exigente, de gran esfuerzo mental, pero yo le aseguro que estoy capacitado para hacerlo.

El mundo está lleno de locos, y usted es uno de ellos amigo, pienso que perdió los papeles hace tiempo…

—No es broma se lo aseguro, como usted sabe me encantan las apuestas,

si ya lo sé, eso los ha llevado a demasiados problemas, sin embargo, creía que ya lo había superado, sus miedos, angustias, y todo lo que paso en aquella época.

—Si ya está todo olvidado, sin embargo, no es eso lo que tengo que sugerirle, es simplemente escribir un libro en 24 horas a cambio de que si lo consigo usted me pagará 30.000 euros.

Ja ja ja, ya veo que sigue empeñado en acabar arruinado, amigo

es una forma de reinventarme a mí mismo, de reescribir la historia, de hacerme ver que puedo,

—y si no lo consigue, que será lo más fácil, que le ocurrirá, volverá a caer en el pozo donde tan difícilmente salió, no quiero ser cómplice de semejante fracaso

a que tiene miedo amigo, a perder el dinero, en la apuesta.

(Parada, y breve silencio)

      Pongamos que estamos de acuerdo, que usted amigo intentara escribirlo. Yo estoy de acuerdo, no le voy a quitar ese pensamiento, quizás le venga bien intentarlo, definitivamente si lo consigue arrojara todos sus fantasmas que le persiguen, y vivirá más tranquilo. 

— Correcto amigo, correcto,

— ¿cuáles son las reglas del juego?, entonces,

¿quién las propone?

— Usted mismo amigo. Elija lugar y sitio, que yo preparare mi sencillo equipaje. Una máquina de escribir, algo de ropa cómoda, y una botella de buen vino.

¿Y algo de comida ligera al menos?

—Si algo de fruta y embutido, me llevaré, para que me empape, y no haga un libro de broma.

—Es algo serio, entonces lo que usted buen amigo pretende escribir,

— ya lo verá ya lo verá

        Bien amigo, dicho lo cual y en vista de su empecinamiento, le sugiero que escriba el libro en la vieja mansión que tengo a las afueras.

La mansión perdida, donde ocurrió …

—Si efectivamente, en esa mansión.

Se encuentra muy lejos, y en esta época del año la lluvia torrencial me impedirá llegar hasta allí, no cree.

—Ya se está echando atrás, antes todo eran muy buenas formas, todo positivo, todo perfecto, y ahora una vez que pongo las reglas usted me viene con problemas de niño infantil

— ¿qué cree que se lo comerán los fantasmas, que habitan en la mansión, que el río lo cubrirá con el agua, que no podrá llegar porque un rayo caerá sobre el coche?

—Ya sabía que era un poco infantil.,

— no sé por qué pierdo el tiempo en escucharle.

— Buenas noches

 No, no pretendo declarar o poner problemas, lo manifestado esta, y con todas las consecuencias. Solo que me había extrañado el lugar, pensaba que ya había usted vendido la mansión y que no existía.

   En mi pensamiento ya está olvidada, pero es difícil encontrar alguien que la compre. Lo intenté en infinitas ocasiones hace años, perdí la convicción de que hubiera una sola persona en el mundo que la comprara, a pesar de que casi la regalo, nadie la quiere,

quizás usted se anime y se la quede, con el dinero de la apuesta si gana me la podría comprar,

— ¿sin embargo, no ha dicho antes que la regala?

Vamos a lo práctico amigo, empiece usted mañana. Esta noche descanse tranquilamente, y vaya meditando el guion. 

Cuando sean las 9 horas saldrá usted desde su casa, hasta llegar a la mansión, ¿recuerda bien la ruta, o tengo que escribírsela?

Si la recuerdo, estuve varias ocasiones en aquella época acompañándolos, ¿no lo recuerda?,

cómo olvidarlo amigo, como olvidar. Fueron buenos tiempos para todos

especialmente los míos. ¡ Nunca volverán!

De otra forma, amigo, la vida es un ciclo que viene y va, y nunca debemos atarnos, aferrarnos al pasado. Solo el presente amigo, solo el presente

así es.

Vale pues ya queda todo expresado, a las 9 horas vendré a despedirlo, y usted empezara sus 24 horas aproximadamente sobre las 12 horas, y terminara pasado las 15 horas, donde lo esperaré aquí nuevamente espero que sin libro. 

El tiempo de ida y vuelta no se lo cuento, no sería justo, y algo de tiempo le dejo para acomodarse, ¡quizás encuentre aquello en mal estado! 

Después de todo, hace tiempo que nadie va por allí, y no se sabe, que encontrara.

Estupendo amigo, así pues, vallase tranquilo y mañana a las 9 horas lo espero.

Que pase buena noche

Igualmente.

La noche iba pasando lentamente.  Gregorio se marchó tranquilamente, ligeramente agobiado. Recuerdo su mirada al despedirse, lejana, perdida, como quien ha descubierto algo, del pasado, que le retuerce, como si algo que ya estuviera olvidado, volviera a su vida. 

Yo, por el contrario, me quede mirando el infinito, acompañando con la vista hasta que se despidió, y se subió al coche, arranco el motor de su viejo y gran vehículo que recordaba otros tiempos. La noche estaba un tanto rara, oscura, no se sentían más estrellas que unas pocas con pinta de novela de misterio, el árbol de la entrada parecía dar las buenas noches, y el gato negro cruzaba el balcón de la vecina casa, y daba un salto en la tapia de la mía.

 ¿Qué haría a estas horas el gato negro?. ¿Cuándo duermen los condenados gatos, me preguntaba?

Vamos es hora de entrarse empieza a refrescar el tiempo, me prepararé un vaso de leche caliente con una gotita de licor que así me sabe la leche mejor. 

Tú puedes hacerlo, me dije, mientras cerraba la puerta, subí las escaleras, y dejaba abajo la entrada, luego volvería abajo a la cocina, antes de acostarme.

Me senté en la hamaca de la entrada, después de reposar lentamente el vaso de leche que humeaba, y me quemaba ligeramente la lengua como a mí me gustaba. Y mientras mecía la hamaca, miraba al infinito, al cuadro, a los retratos de tiempos pasados que aún conservaba. Pensaba en cosas del pasado, que algunas veces las sombras de los recuerdos me traían, antiguas angustias, que ya cicatrizaron, viejas heridas que tardaron en cerrarse, después de todo el tiempo es la mejor ayuda, y el olvido lo mejor para seguir y seguir, y con la ayuda de Dios.

 Mi fe me ha salvado, aunque a veces caigo y caigo……

Dejo el vaso en la cocina, lo limpio y guardo en la estantería, cierro las luces y camino despacio por la escalera, las sombras van quedando abajo, todo parece que nuevamente comienza. 

Ahora toca me dije dormir,

! Ojalá pueda, ojalá la próstata me deje esta noche dormir, y no me tenga que continuamente levantar!

Ojalá pueda…

Me acosté y profundamente me quedé dormido

 Gracias, Señor. Gracias

CONTINUARÁ

 

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