lunes, 18 de octubre de 2021

A la vela de la Alhambra.

 A la vela de la Alhambra me cobijé. 
A la sombra del arroyo me evaporé,
 y con el árbol caído de la cuesta de Gomérez 
hasta la Torre de la Vela llegué.
 En el Suspiro del Moro, a Boabdil le dije:
 “llora como mujer, lo que no has sabido defender como hombre”
 Y con la luz del atardecer,
 escucho el pajarillo de la copa 
que revoloteando viene.
 ! ¡Vuela, que te vea!.
 Dame tu mano que te empuje la cuesta subir
 Y en el Palacio de Alixares, 
bajo la luz de la noche, 
el estanco de agua dorado, 
la estela de la noche me conduce a ti.
La vista del Albaicín con sus calles empinadas, 
su ambiente dorado,
 y el Sacromonte gitano que hierve de danza y baile,
 me conduce a la Acera del Darro. 
Calle señora, con sus palacios y sonido de guitarra buena.
 Plaza nueva  la vista impone, de la Torre de la Vela,  a Granada entera. 
Desde allí se asoma y me saluda. 
Cuando llegó el Rey chico, 
subiendo la cuesta del avellano, 
me llevó a Valparaíso tu nombre.
 Y la silla del Rey  queda a a mi derecha mientras San Cecilio espera.
  La blanca Sierra Nevada , deja fluir el agua de Monachil a Granada.
  Enamorado el Genil  al Darro besa
 peregrinado por  la vega que tan bonita queda
  Darro, que bullicioso cruza
 bajo los arcos y puentes 
a la vera de la Alhambra,
  desde allí música de boda suena, 
esperando  los comensales
a la novia y al novio. 
Allí quedó mi Granada, 
bajo la vela de la Alhambra, 
bajo el amanecer de ensueño, 
bajo la estampa de tanta Iglesia, 
y del Mirador donde quede contigo.

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laesteladelanoche

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