La parada

Érase una vez una anciana sentada en la parada de bus.

Todos los días, lloviera o hiciera sol, se sentaba. Apretaba las manos, y con mirada tenue, tranquila, sosegada, sin mirada a un punto fijo. Callada(meditando) 
 Un día cuando pasaba un niño, la vio,y se fijó en ella. Pensaba que hacía unos días también la vio sentada en el mismo sitio. Pero no le hizo caso., siguió su camino. La gente subía y bajaba. Algunos rápidos, otro despacio. La mayoría, por no decir otra cosa No se fijaban en ella. 
—¡Es raro que nadie le pregunte, o se interese por 👧. ! El niño se acerco ella,y le preguntó:
—¿Quieres compañia? La pobre ancianita, lo miró algo sorprendida, pues habitualmente nadie se paraba a hablar con ella, y más un niño pequeño.
— Gracias por pararte a hablar conmigo,- le dijo.
—¿Qué haces aquí sentada sola?
— No estoy sola. Estoy esperando a mi hijo,  pronto vendrá en el autobús. Se fue esta mañana temprano, y ahora llegará. Me gusta venir a por él, y lo acompaño a su casa para hablar con él.
 El niño pensó:—  no esta muy bien, de la cabeza, porque nunca vio a la ancianita con nadie.
—Bueno lo mismo hoy viene su hijo y yo estoy equivocado. ¡Ya estoy juzgando sin saber!. 
— Muy bien  dijo el niño,¿si quiere me puede contar algo de él.
—Como se llama? -La ancianita le dijo:Jesús, que era muy bueno y se preocupaba mucho por la gente. El niño le preguntó:
—¿En qué trabajaba? .Ella le dijo:
— Es un gran carpintero, igual que su padre. 
— Bonito trabajo. A mí me gusta mucho la madera, y hago:mesas, sillas y juguetes. Algunos los reparto con mis amigos, y nos divertimos mucho. 
— Que bien le dijo la ancianita,¿puede que te guste ver a mi hijo?, y ¿seguro podréis hacer muchas cosas con la madera? 
 L a tarde iba pasando, y el frío era cada vez más intenso. 
— Es tarde ya, le dijo el niño. Seguro que su hijo se habrá entretenido con alguien, o habrá perdido el autobús, y habrá cogido otro. La ancianita, viendo la preocupación del pequeño, pensó que 🤔podría ser cierto .
—Vale será mejor que me vaya, mañana vendré otra vez a recoger a mi hijo, y le preguntaré ¿por qué no ha venido hoy?. 
— ¿Si quiere la acompaño a su casa?.
— No hace falta,-le dijo la ancianita. Vivo muy cerca y tú debes irte a casa., que ya es tarde y tus padres estarán 😟 preocupados.
— Vale, por cierto, ¿cómo se llama usted?— Le preguntó, el 👦. 
Ella le contestó: Maria.
— ¡Que bonito nombre tiene— le contestó!, 
 —¿Y tu cómo te llamas?.—  Él le dijo Jesús. 
 La ancianita se emocionó. Y mientras andaba pensó en el chico. Cuando iba a torcer la acera: miró para atrás, y ya no lo vio.
— ¡Ojalá, mañana venga Jesús para hablar con él!🙏— Pensó Maria antes de entrar en su 🏡casa.
— Ojalá, seguro que si.
Maria

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