viernes, 25 de junio de 2021

La oveja descarriada, el lobo malo y el Árbol que dio frutos

(Falsos profetas. El buen Pastor y el Búho. El gran árbol y el pequeño arbolito Lobos y serpientes. Ovejas descarriadas. Fruto del árbol) Cuidaos. Érase una vez una oveja que andaba perdida. Se le acercó un búho, desde el cielo, y se paró en la copa de un árbol frondoso, que tenía muchos frutos. Le dijo, ¿qué haces sola, y no estas con el resto de las ovejas?. La oveja le dijo que salió a darse un paseo para ver otros sitios distintos, que estaba aburrida de hacer siempre lo mismo. ! Vaya, pues la verdad te entiendo!. Desde el suelo solo ves siempre lo mismo, la misma persona que te cuida, tu pastor, y las ovejas con las que te juntas a dar los paseos por el campo. ! Debe ser muy divertido, ver como tú haces desde el cielo, muchas más cosas que yo!. Claro que si, le contesto el búho. ¿Y que te parece lo que ves ahora?. Le dijo el búho nuevamente. Bueno hasta ahora no he visto gran cosa, solo un poco más de lo mismo, la hierba, el campo, el pequeño riachuelo, y las casas donde se cobija la gente. No me quiero alejar mucho de mis amigas, porque no quiero perderme. Le contesto la oveja al búho. No te apures le dijo el búho a la oveja. Sigue el camino recto, y encontrarás un gran sendero, con muchas ovejas, y gente agradable. Tan solo esta a unos cuantos minutos de donde estas, y yo te guiaré para que no te pierdas, luego cuando estés allí, si no te gusta la compañía, te vuelves a tu sitio donde estabas, que yo te guiaré nuevamente para que no te pierdas. En esas estábamos, cuando la oveja que se fio del búho le dijo que iría a ese sitio en el sendero que era tan bonito. Camino durante mucho tiempo, por el camino, y cada vez se alejaba más y más del lugar. Las casas que antes había las iba dejando atrás, y las ovejas y otros animales que había tan abundantes los dejo. Incluso el pequeño riachuelo con agua fresca donde bebió ya no estaba. Le pregunto al búho asustado, ¿qué donde estaba, que le había dicho que al poco tiempo caminando por el sendero encontraría el lugar?. El búho ya no estaba, y no le contestó. Entonces la oveja se asustó mucho y comenzó a llorar. Se acordaba de sus amigas, de su campo, de su hierba verde, del pastor que la cuidaba con tanto cariño y amor. ¿Por qué me habré alejado de allí, porque le habré hecho caso al búho?. Se sentó un rato en una piedra al lado de un árbol que había muy alto, con grandes frutos que parecían llegaban hasta el cielo, y daba mucha sombra. Fue una sensación agradable dentro de lo malo que le estaba ocurriendo. Cuando estaba tranquila y pensando en marcharse nuevamente a su casa, le daba vueltas al lugar por donde había venido, para no perderse más y adentrarse en el bosque solitario. En estas estaba cuando a lo lejos, surgió la figura de un gran lobo. La pobre ovejas se asustó mucho cuando vio la figura del lobo. ! Hay madre mía, que viene a comerme!, ¿qué hago, donde me escondo?. El lobo se acercó tranquilamente sin hacer ruido apenas, seguro de que su presa estaba segura. Parecía disfrutar del momento, no había nada ni nadie que le impidiera semejante bocado en su estómago vacío, pues por allí no solían ir ningún animal, y lo que había apenas si le llegaba al estómago medio llenar. El búho que estaba en lo alto de la copa del árbol, vio la figura del lobo y la pobre oveja temblando de susto. ¿Qué puedo hacer para que el lobo no se coma a la oveja? Después de todo por mi culpa la he traído hasta este lugar. El árbol de pronto cuando vino una ráfaga de viento, que en música de sonido convirtió, empezó a mover sus grandes y hermosas hojas, de una forma tan fuerte que parecía molinos de aire. La oveja no parecía creer lo que estaba ocurriendo, y entonces dentro de un pequeño arbolito cargado de frutos se entró. El lobo entonces se puso furioso, al no ver a la oveja, y al socaire del árbol que astuto empezó a mover las hojas se enfadó tanto, que un gran mordisco al árbol le dio. Y este le respondió con un golpe tan fuerte en la boca, que lo lanzo muy lejos. El búho siguió al lobo hasta donde cayó, y vio que dentro de un pozo se entró. Desde el cielo empezó a reírse de él. Ves tanta fuerza como tienes, y un gran árbol te ha lanzado lejos, para que no te comas a la oveja. ! Ah, ah., le grito el lobo!!. Espera que salga del pozo y verás lo que es zamparte a ti de un gran bocado, le dijo el lobo. La oveja salió del árbol pequeño que tenía muy buenos frutos, y el gran árbol, le dijo, que ya podía irse de aquel lugar. No vuelvas a venir aquí, que solo puede pasarte que el lobo te coma. Toma una fruta de mi árbol, y cométela por el camino, tienes que seguir el sendero al lado del arroyo que verás cuando salgas, y siguiendo recto en poco tiempo encontraras el camino que te lleve nuevamente a tu casa. Recuerda la lección. Gracias, le dijo la oveja, despidiéndose del gran árbol, y comiendo la fruta que le dio. Siguió el camino que le dijo, y cada vez iba dejando más atras el bosque oscuro, hasta que escucho el ruido del arroyo. Siguió tranquilamente, hasta que vio nuevamente las casas, y todo lo que ella conocía. Al llegar a la casa, encontró nuevamente a todas las ovejas, que estaban tranquilamente descansando. Y a lo lejos se le acercó el pastor, que dejando la vara en la tierra, salió corriendo detrás de ella. ! Que alegría volver a verte!. Estaba muy preocupado por ti, había salido por el camino pensando que te habías perdido, y que no sabrías volver, y me adentre muy lejos hasta el bosque solitario, donde no se puede entrar porque los lobos te comen si entras. Le contó la oveja, todo lo que le había ocurrido, desde el primer momento en que decidió descubrir en solitario otros sitios, porque estaba aburrida de hacer siempre lo mismo. Le dijo que en un momento que estaba distraída, se le acercó un búho sin saber de donde había venido, y que se puso encima de un árbol que apenas tenía frutos, pero que le dijo que siguiendo el camino encontraría un lugar hermoso donde encontraría muchas amigas nuevas. Le hice caso y me marché por donde me dijo. Al llegar al sitio le comento lo que había ocurrido con el lobo, y también le dijo que se puso debajo de un gran árbol que tenía unas hojas que parecían llegar al cielo, y que un gran viento vino y que en forma de aspas y ruedas de molino, empezó a moverse de tal forma que cogiendo al lobo lo tiro a un sitio muy lejano. Le dijo también que el búho que apareció de nuevo, se fue volando hasta el lugar donde el lobo había caído, y que dentro de un gran pozo lo encontró. Y este se enfadó mucho diciéndole al búho, algún dia te cogeré cuando estés distraído y te comeré. Le dijo también que aunque había sentido miedo, estuvo muy tranquila porque el árbol pequeño que había al lado del grande. Le dijo que se cobijara dentro de él, y que no tuviera miedo, y así fue. El pastor al escuchar todo aquello se puso muy contento., primero le dijo que no volviera a hacer semejante cosa, que ella debía estar con el resto de sus amigas, y que allí se encontraría siempre más segura y más ☺ feliz ! Si claro, así lo haré, no volveré nunca más a escuchar a nadie que me diga que me vaya, incluyendo al búho!. El búho desde lo alto vino nuevamente al lugar donde se encontraba la oveja. Se le acercó y le dijo lo que le había ocurrido con el lobo, que este se había enfadado mucho, y que le dijo que se comería al búho. Este sorprendido de lo tonto que podía ser el lobo pretendiendo semejante cosa, se marchó volando hasta que encontró a la oveja. He venido solo para decirte que me voy, y quería despedirme de ti. La oveja al principio estaba enfadada con el búho, pensando que le había engañado, y por culpa de él se había adentrado en el bosque solitario, cuando le dijo que allí habría un lugar magnífico donde disfrutaría con otras amigas. El pastor le dijo al búho, que se alejara de aquel lugar y no volviera más con engaños. El búho se despidió y pidiéndole perdón se marchó volando muy lejos, hasta otro lugar donde nunca más vino. Nunca sabremos que paso con el lobo, probablemente del pozo saldría enfadado y pensando en su mala suerte. El gran árbol seguiría tranquilamente dormido y jugando sus hojas con el viento, y el pequeño arbolito de buenos frutos cobijado a su lado, sintiendo su compañía. La oveja feliz con sus amigas, y todo el mundo que le rodeaba sería el mundo suyo, ya he visto otras cosas, distintas, pensó.! Me quedo con la alegría de sentirme acogida y de que el buen pastor se haya preocupado por mí, y con un gran abrazo me haya perdonado!. Moraleja. Si, el mundo es ancho, muy grande y fantástico. Pero debemos tener cuidado, no ver fantasmas dentro de nuestra mente, que pensemos nos aconsejan bien, cuidémonos de aquellos consejos que no vienen de buenas personas. Seamos conscientes de que los frutos del árbol malo no debemos comerlos, y demos gracias a nuestros amigos que nos quieren y se preocupan por nosotros. El buen Pastor siempre estará pendiente de nosotros, aunque nosotros no lo veamos. Su vara y su cayado nos acompañarán a lo largo de la vida, y aunque camine por senderos oscuros no temeré. Colorín colorado este cuento se ha acabado. Un beso

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