martes, 26 de enero de 2021

El hombre del sombrero

 


Érase una vez un personaje diabólico de nombre disgusto, que le gustaba mucho fastidiar a la gente pues así se divertía y era feliz,. Era pequeñito de tamaño, pero veloz y ligero como una pluma y lo mismo se encontraba en un sitio como en otro casi al mismo tiempo. Tenía una capacidad prodigiosa de multiplicarse, parecía como si fueran miles de millones pues siempre problemas andaba creando, y estos eran de muchos tipos, unos grandes muy grandes, otros más pequeños, normalmente no hacía distinción con los problemas y eran de todo tipo. Lo malo del asunto era, que el conflicto o el disgusto que creaba le gustaba compartirlo con la gente. Y así de esta guisa se metía en el interior de las personas que encontraba a su paso, y cuando no había nadie hacia lo indeleble para correr y correr como una gacela en busca de la presa, Cuando las cosas andaban tranquilas en la gente el entonces era cuando usaba todas las argucias posibles para colocarse en el interior y crear el habito dichoso que le gustaba tanto y tanto como era crear un disgusto. No soportaba la felicidad le apabullaba, y especialmente la gente más vulnerable más tranquila era su preferida, y si eran niños ni te cuento enganchaba a varios se ponía en medio y empezaba a crear problemas. Su forma de entrar en las personas era invisible como el virus. No se enteraba uno cuando estaba pululando en el ambiente era una cosa inesperada y de pronto sin saber cómo ni cuándo en el interior de la persona ya estaba, y una vez dentro le gustaba subir y bajar por todo el cuerpo se hacia el amo lo poesía, y ya era complicado que se fuera. Lo que más le agradaba al disgusto era fastidiar y si era un grupo de personas mejor que mejor, diríase que había nacido para esto y por ello se decía que estaba bien y que cuanto más fuera el número de personas a las que disgusto pues más contento estoy, y a si feliz. !!!Hay don disgusto que malo eres, no te apiadas de nada ni de nadie, eres realmente perverso y cruel!!!. Has nacido como si fueras una bruja perversa. Te recreas en las cosas feas y te gusta mucho sobre todo hacerte el hombre interesante cuando creas un conflicto en el interior de la persona,¿¿ porque eres así, porque te gusta tango fastidiar me pregunto?. Yo sé que en este mundo no puede todo ser bueno que debe existir algo que nos haga ver las cosas de otra forma. Quizás a mí me gustaría un mundo tan distinto al que tenemos donde todo fuera de otra forma, donde la palabra conflicto no existiera y que todos fuéramos hermanos, (me decía a mí mismo que pensar en el disgusto como un bicho repugnante que disfruta de la gente de esta forma cruel me produce tan misteriosa sensación). Pues una cosa yo pensaba era ,que tuviéramos pensamientos distintos y si me apuras juzgáramos al prójimo de una forma que con ello no perjudicáramos y otra era lo que le gustaba a este individuo ,del cual estoy hablando en este cuento, pero bueno digamos que por aquí de momento yo me aparto incluido el comentario si sigo narrando la historia del disgusto con un hombrecito muy curioso vestido de gris y con sombrero que andaba paseando. El hombre del sombrero aquel hombre misterioso y aventurero en su andar, callado y silencioso, pensativo en su mirar, tiene alma de un solitario y decidido en tu pasar. Vives muy ligero, pero sabes disfrutar, de lo divino y complicado que te toca desafiar, tu espíritu ilumina y creciente siempre estas, en tus cosas y tus progresos, siempre vas, eres grande y pequeño siempre triunfal, y lloras por tus sentimientos y tus pasos de atrás, pero eso no te detuvo y te hizo adelantar, y es así como te admiro, maravillo caminar a tu par. El hombre del sombreo, así es como te quiero recordar. Un día por la mañana se metió dentro de una persona que iba por la calle. (Era un hombrecito vestido de traje gris, con un sombrero y un periódico en la mano, con corbata, y paraguas también de color gris) Todo en él era gris, y con un andar cansino y pensativo, ligeramente abatido y con cara de pocos amigos. Iba distraído, caminando por el sitio donde siempre lo hacía. Era pensaba el disgusto al verlo a lo lejos una perfecta caza, y de esta forma y sin pensarlo se fue como un soplo al interior del hombre gris, haciéndolo como era de costumbre, y le gustaba,. Una vez que ya estaba en su interior, se fue primeramente a la cabeza donde se supone estaba la razón del hombre gris, y empezó a indagar dentro de el en sus pensamientos, hasta descubrirlos y como una metamorfosis descubrió que estaba preocupado( porque lo habían echado del trabajo), y después de tantos años trabajando como administrativo de una gran empresa de pronto zas a la calle., y como aguijón se clavó en él, y empezó a darle serios consejos que le abrumaban aún más., y le hizo aún más preocuparse de todo, de tal manera que el pobre hombre se asustó tanto que empezó a correr, hasta que tropezó con una piedra muy grande que había en el camino y se calló y con el sombrero gris y su paraguas gris, y empezó a rodar y rodar el pobre hombre, cayendo en un charco de agua que había en el camino más debajo de donde se encontraba. !!Pobrecito me preguntaba!!. No solo tienes problemas con lo que te ha ocurrido, sino que ahora tienes otro, y como vas a salir de él. El hombre gris del sombrero y corbata, con cara de bondad se levantó del suelo y empezó la cabeza a darle vueltas, (se decía a si mismo que era lo que le había ocurrido), porque había salido corriendo y que misterioso pensamiento le había ocurrió, con lo tranquilo que soy yo y esto no me puede estar sucediendo a mí. 

Si, sabía que estaba triste y solitario porque lo habían echado del trabajo después de tantos años. Sin saber cómo ni por qué, que le pasaría a partir de aquel momento. Su vida iba a cambiar mucho se preguntaba, y ahora después de tantos años ,sin poder disfrutar de las cosas, le vendría todo tan grande,. Y entonces el pobre hombre de sombrero gris y corbata y paraguas, empezó a llorar.

Pues no supo disfrutar de la vida. Tanto trabajó para él, que solo vivió para hacerlo feliz a su jefe., pues en él encontró una mina. Pero no pudo nunca hacer nada para el mismo , ni tan siquiera para otras personas que tal vez lo hubieran esperado)


El hombre del sombrero

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